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ANÁLISIS
Escribe Bonelli: El cuento chino con el Fondo y el acuerdo light al que ahora aspira Massa
CLARÍN/MINING PRESS/ENERNEWS
14/07/2023

MARCELO BONELLI

La negociación arde y todos están jugando con fuego. Sergio Massa lo sabe y Rodrigo Valdez, del FMI, también. Una ruptura de las negociaciones implicaría una terrible cuestión: activar la corrida cambiaria y abrir la puerta a la hiperinflación en Argentina.

Este jueves Economía decía que el acuerdo estaba virtualmente cerrado, pero Washington no lo confirmaba. Massa se animó a decir en público que “estamos cerquita”. Valdez y Massa discutieron mucho. Y las posiciones fueron frontales. El chileno apareció al final para endurecer la posición de Washington. Salió con los tapones de punta: “Ustedes deben hacer una unificación cambiaria. Devaluar el 100 %”. Massa se opuso y le preguntó burlón: “¿Qué fuman en el FMI?” Valdez pretende cubrir y proteger a su tropa. Avaló los reclamos de Luis Cubeddu y de los burócratas de Washington .

Massa buscar sacar rédito. Quiere aparecer intransigente para congraciarse con los votantes duros de Cristina y así potenciar su candidatura.

Así calificó la situación un testigo de tantos dislates: “Pelean para ver quién la tiene mas larga”. El miércoles fue un día caliente. El zoom con Washington empezó temprano y terminó cerca de la medianoche. Valdez exigió un recorte fiscal adicional equivalente a U$S 2.400 millones.

Luis Cubeddu insistió con la devaluación. “Si no mueven el tipo de cambio no vamos a adelantar nada”, dijo. Ambos reclamaban el envío de la misión a EE.UU. Massa contragolpeó: “Ustedes viven corriéndonos el arco”.  Y agregó: “Yo no soy loco, ni suicida. Acá solo suben al avión si tenemos todo cerrado”. El ministro desconfía. Leo Madcur y Gabriel Rubinstein tuvieron en diciembre en Washington una experiencia traumática.

Tenían todo acordado, pero el staff del FMI los “fumó en pipa”. En una sola noche les cambiaron dos cláusulas del texto pactado y ambos tuvieron que tragarse el sapo para evitar una crisis. Por eso ahora en Economía se dispuso una medida extrema: grabar todas las conversaciones que se hacen por zoom con el FMI. Rubinstein dice que “no podemos confiar.” El miércoles fue una negociación difícil. Ocurrió después de un encuentro informal del Board de Washington.

La reunión fue el martes. El directorio del FMI se encontró en forma secreta para evaluar el “caso argentino”.  Sergio Chodos –el director argentino- elaboró un “memo” para contar todo y advirtió que los informes del staff fueron fuertes. Cubeddu repite resignado que “Argentina incumple todas los metas”.

Los burócratas del FMI reclaman ajuste y -en todo caso- que recaiga en la cúpula política del FMI la responsabilidad de ser condescendientes con Argentina. Se quieren sacar la mochila.

En ese hermético encuentro Kristalina Georgieva defendió la intención de hacer un acuerdo “puente” hasta las elecciones. Los lobos de Wall Street acusan a Kristalina de blanda y “socialista”. La búlgara defiende un convenio “light” para no hacer olas y evitar que el FMI quede políticamente expuesto, con otro fracaso a cuestas y empujando al abismo a Alberto.

Elizabeth Shortino, la delegada de EE.UU. en el FMI, espera instrucciones de Janet Yellen la mandamás del Tesoro. La Casa Blanca insiste en un acuerdo político y negociar después con el futuro mandatario.

Según los informes de Chodos hay tres aguafiestas: el director de Japón Jun Mizuguchi, Joen Stephan de Alemania y Marcel Peter, que representa Suiza. El trío quiere la “guillotina” para la Casa Rosada.

El acuerdo “puente” incluiría pocas cuestiones de fondo. El primero, un plazo hasta diciembre para no ahorcar a Massa. El monto del crédito sería el necesario para abonar hasta esa fecha los vencimientos. Ni un dólar mas.

Tampoco habría dinero “libre” parta intervenir y menos se adelantarían los fondos del primer trimestre del año próximo.

El FMI no insistiría con una devaluación explicita, pero Argentina haría un ajuste fiscal estableciendo el impuesto PAIS a las importaciones. Una forma de devaluar sin anuncio.

Massa lograría una concesión que lo obsesiona: la revisión del convenio pasaría a fines de noviembre, después del balotaje.

La larga negociación terminó a la medianoche con un mensaje de Massa a Cristina: “Mañana seguimos, pero ya está. Estamos listos”.  En la víspera, Massa recibió innumerables consultas. Un angustiado banquero local le envío un desesperado chat: “ ¿Sergio qué pasa con el FMI. Hay versiones horribles”. Ese chusmerío estaba vinculado a la caída del acuerdo, la incipiente escalada del dólar y el pago utilizando el dinero chino.

Para darle mas fuerza a su anuncio, Massa le grabó un audio: “Que se queden tranquilos en ADEBA. La semana próxima va a haber un “staff agreement” (un acuerdo) con el FMI”. Y remató fiel a su estilo: “¿Querés jugar una apuesta?

Este jueves una vocera del FMI desacreditó que China haya propuesto ayudar a Argentina. Julie Kozack sugirió que era “un cuento chino”.

El director oriental utilizó la reunión informal del Board para confirmar ante sus colegas del directorio la inexactitud de esa versión que tuvo origen en Buenos Aires.

Zhengxin Zhang le dijo al Board que nunca envió una carta, ni le anticipó al FMI que iba a activar la segunda parte del “swap” para ayudar a que Argentina le pague al FMI.

Ese “gambito” igual era un problema para Massa. Pagar con yuanes expondría que no hay acuerdo con el FMI y eso haría trizas la precaria situación económica. El Banco Central tiene solo U$S 1.300 millones en billetes para enfrentar una corrida. Duraría una semana.

Cristina esta enredada con el acuerdo. Necesita al FMI y eso se contradice con sus arcaicas historias de heroína sin sustento. La pelea por el gasoducto con Mauricio Macri fue bien argenta. Ambos se trenzaron en un cruce para culpar al otro de por qué no hicieron las cosas, en lugar de disputar quién había tomado mejores decisiones. Dos ex presidentes hablando de la madre de uno y de las mentiras del otro.

Es un papelón el intento de la Vice y su hijo Máximo de apropiarse de la obra del gasoducto y el desarrollo de Vaca Muerta. Cristina perdió el autoabastecimiento y terminó en una crisis porque gastaba U$S 10.000 millones anuales en los barcos de Julio De Vido.

El acto de unidad fue patético. Cristina ninguneó a Alberto y el Presidente se dedicó a sacarle el cuero a la Vice.

Ambos fueron en distintos vuelos y armaron rancho aparte. La Vice pidió no estar nunca a solas con ese “traidor y mentiroso”. La orden para Oscar Parrilli fue que evite cualquier tipo de cruce con el Presidente. En la carpa de Alberto se mofaban de la debilidad política de Cristina.

La obra la tendría que haberla hecho Macri y no se hizo por la crisis en la cual terminó su gobierno. Alberto durmió y sólo la activó cuando las papas quemaban. En el acto hubo mucho ego y ni una sola mención a las constructoras del proyecto, Pampa y Techint.

Los hombres de negocios están inquietos por el FMI. Sin acuerdo no habrá dólares. Ya las importaciones se frenan y hasta afectan cuestiones humanitarias. Los laboratorios y empresas de salud no tienen insumos para análisis y diagnósticos.

En la UIA y AEA solo quieren que llegue diciembre y un nuevo gobierno. Hay empresarios que prefieren los consensos de Horacio Rodríguez Larreta y otros la mano dura de Patricia Bullrich. Están también los que prefieren la muñeca de Massa.

Pero la expectativa para ellos pasa por otro lado. Ven con optimismo que con cualquiera de los tres podría terminar con el kirchnerismo y sus arcaicas ideas económicas.


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*La información y las opiniones aquí publicados no reflejan necesariamente la línea editorial de Mining Press y EnerNews

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