Foto de portada: Panorama Minero
El secretario de Minería de la Nación anticipó que el NOA sería la tercera región productora del mundo, tras China y Australia. Las exportaciones pasaron de US$ 645 millones en 2024 a US$ 1.467 millones en los primeros ocho meses de 2026.
El secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, presentó en el Seminario Internacional Litio en Sudamérica, organizado por Panorama Minero en San Salvador de Jujuy, las proyecciones oficiales de crecimiento del sector. Según detalló ante más de mil asistentes, la capacidad instalada de carbonato de litio equivalente (LCE) llegará a 275.000 toneladas anuales en 2026, superará las 500.000 en 2030 y alcanzaría unas 650.000 en 2035.
El funcionario aclaró que se trata de capacidad instalada y no de producción efectiva, que depende de distintos factores operativos.
De 18.000 a 275.000 toneladas
Lucero repasó la evolución del sector: en 1997 la capacidad instalada era de 18.000 toneladas anuales y en 2023 había llegado a 80.000. Para este año, la proyección oficial prevé un nuevo salto hasta las 275.000 toneladas, con dos operaciones nuevas, Sal de Vida y Hombre Muerto Oeste, y la ampliación de Fénix y Sal de Oro. “Solamente en lo que queda del 2026 va a haber dos operaciones nuevas y dos ampliaciones”, señaló.
De cumplirse los escenarios a 2030 y 2035, Jujuy, Salta y Catamarca se convertirían, según el secretario, en la tercera zona productora de litio del planeta, detrás de China y Australia. “Eso es lo que nos espera”, afirmó.
Exportaciones: casi US$ 10.000 millones en 2031
El crecimiento ya tiene correlato en el comercio exterior. Las exportaciones de carbonato de litio equivalente pasaron de US$ 645 millones en 2024 a US$ 1.467 millones en los primeros ocho meses de 2026. La expectativa oficial es alcanzar casi US$ 10.000 millones anuales en 2031.
Las tres claves del crecimiento
Lucero atribuyó el salto a tres condiciones:
Liderazgo político. Destacó la decisión de Jujuy, Salta y Catamarca de coordinar acciones y conformar la Región del Litio, a través de la Mesa del Litio. “Sin tres gobiernos provinciales que decidieron que se iban a unir, que iban a trabajar coordinadamente, que iban a formar la Región del Litio, esto no habría pasado”, sostuvo.
Liderazgo empresarial y confianza inversora. Según el secretario, las compañías decidieron destinar capital al país por el potencial geológico y productivo.
Macroeconomía ordenada y reglas de juego previsibles. Ubicó en este punto al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que definió como “una herramienta de generación de confianza”. Recordó que fue sancionado por el Congreso de la Nación.
El funcionario también reconoció el trabajo de los operarios, que “soportan temperaturas extremas” y se alejan de sus familias, y subrayó la cooperación entre Nación, provincias, universidades y empresas para formar trabajadores. “Ese es el desafío, generar planes de estudio que le permitan a los jóvenes salir y tener un trabajo”, afirmó.
Qué se necesita para sostenerlo
Para Lucero, el principal desafío es mantener lo hecho hasta ahora. “La industria es de capital intensivo, que mira muchos años, y lo que más nos pide es estabilidad”, recalcó. Planteó que la minería se consolide como política de Estado en las provincias productoras, de modo que, según dijo, “no va a cambiar, va a seguir así por años”.
Entre los aspectos pendientes enumeró infraestructura, energía y educación: “Tenemos infraestructura que mejorar, tenemos energía que proveer, tenemos que mejorar la educación de nuestro pueblo y nuestra gente para que pueda ser los mejores operarios mineros de la región y, por qué no, del mundo”.