La energía eléctrica acreditada como renovable mediante contratos pasó de 44,6 a 84,1 PJ entre 2022 y 2025. La concentradora, con 98% de consumo eléctrico, es el proceso donde la descarbonización resulta más accesible.
La minería chilena del cobre completó en 2025 un salto en su abastecimiento eléctrico: el 80,1% de la electricidad demandada está respaldada con contratos de suministro renovable, frente al 45,1% de 2022, según el informe de Cochilco. En términos absolutos, la energía renovable contratada subió 88,6%, de 44,6 a 84,1 PJ.
Entre los mecanismos de acreditación destacan los PPA (Power Purchase Agreements), contratos de compraventa de energía que, cuando se asocian a fuentes renovables, respaldan el origen del consumo de las faenas. También existen otros instrumentos, como los certificados I-REC.
Gran y mediana minería. En 2025, la gran minería alcanzó un 80,5% de participación renovable en su demanda eléctrica (80,9 PJ contratados, frente a 42,8 PJ en 2022), mientras que la mediana minería llegó a 72,1% (3,2 PJ, desde 1,7 PJ).
Autogeneración marginal. La energía autogenerada se mantuvo por debajo del 1% del consumo eléctrico y su máximo fue de 0,78 PJ en 2024. La porción no renovable está asociada principalmente a las correas autogenerativas, sistemas que aprovechan el descenso del mineral transportado para que sus motores operen como generadores.
Donde más rinde. Las plantas concentradoras consumieron 58,8 PJ en 2025, el 98% en forma de electricidad. La molienda lidera la demanda: la tradicional requiere 25,3 MJ por tonelada procesada y la SAG, 23,9 MJ/t. Para Cochilco, al depender directamente de la matriz de generación y de la cobertura contractual, la concentradora es un ámbito donde los avances en electricidad limpia se traducen con mayor eficacia en menores emisiones.
El consumo eléctrico total del sector fue de 105,0 PJ en 2025, 23,3% más que en 2015 y 0,2 PJ menos que en 2024.