El PIB creció 2% interanual pero cayó en el margen, con la minería como una de las estrellas del trimestre; el mercado laboral se mantuvo estable a nivel agregado, pero la informalidad y el desempleo subieron en el interior del país, con una foto dispar entre Vaca Muerta, San Juan y la cuenca del Golfo San Jorge
Los dos últimos informes técnicos del INDEC —el de Cuentas Nacionales y el de Mercado de Trabajo (EPH), ambos correspondientes al segundo trimestre de 2026 y difundidos el 17 de septiembre— muestran una economía argentina que crece en la comparación interanual pero pierde impulso trimestre a trimestre, con la explotación de minas y canteras entre los sectores más dinámicos y una inversión que se derrumba justo en los rubros —maquinaria, equipo importado— de los que depende buena parte del desarrollo de proyectos mineros y energéticos.
Del lado del empleo, el cuadro nacional aparece estable, pero esconde una suba de la informalidad y del desempleo en el interior, con contrastes marcados entre los polos de Vaca Muerta y San Juan, por un lado, y la cuenca petrolera patagónica tradicional, por otro.
La macro: crecimiento interanual, freno trimestral
El Producto Interno Bruto (PIB) subió 2,0% en el segundo trimestre de 2026 respecto de igual período de 2025, pero retrocedió 0,6% en la medición desestacionalizada frente al primer trimestre del año, según la estimación preliminar de la Dirección Nacional de Cuentas Nacionales. La tendencia-ciclo, en cambio, sigue en terreno positivo (+0,8%), lo que sugiere que el dato trimestral podría ser más un bache que un quiebre de tendencia.
"El PIB desestacionalizado del segundo trimestre de 2026 (...) registra un descenso de 0,6%, mientras que la tendencia ciclo presenta una variación positiva de 0,8%", señala el informe del INDEC.
Puertas adentro, la demanda mostró un comportamiento mixto: las exportaciones de bienes y servicios crecieron 13,7% interanual (aunque cayeron 3,5% las importaciones en el trimestre, en parte por el desplome de la inversión), el consumo privado avanzó apenas 0,4% interanual y el consumo público retrocedió 4,1%. El dato más llamativo, sin embargo, es la formación bruta de capital fijo (FBCF), que se hundió 11,1% interanual y 0,8% en la comparación desestacionalizada.
Minería, pesca y agro lideran el crecimiento sectorial
La explotación de minas y canteras —que agrupa tanto minería metalífera como producción de petróleo y gas— fue, después de pesca, el sector de mayor crecimiento interanual de toda la economía, acelerando además respecto del 12,4% del primer trimestre. El rubro de electricidad, gas y agua también mostró una recuperación relevante (+5,0% i.a., tras un magro -1,0% un año atrás). El INDEC no desagrega dentro de "explotación de minas y canteras" cuánto corresponde a hidrocarburos y cuánto a minería metalífera, pero la magnitud del salto es consistente con lo que viene reportando el sector en materia de producción de Vaca Muerta y el arranque de nuevos proyectos mineros bajo el RIGI.
La otra cara: se frena la inversión, y pega de lleno en bienes de capital importados
Si la producción extractiva traccionó, la inversión —el indicador que mejor anticipa la salud futura de proyectos intensivos en capital como los mineros y energéticos— fue la gran perdedora del trimestre. La FBCF cayó 11,1% interanual, explicada por:
+Maquinaria y equipo: -15,2% i.a. (nacional -15,5%; importado -15,0%)
+Equipo de transporte: -22,1% i.a. (nacional -20,4%; importado -24,9%)
+Otras construcciones (incluye pozos petroleros): -8,2% i.a.
+Construcciones: -0,1% i.a.
El derrumbe del componente importado de maquinaria y equipo de transporte es la variable a seguir de cerca para el sector: buena parte de los equipos de perforación, fractura y logística que demanda Vaca Muerta, así como la maquinaria pesada de la minería metalífera, se import an. Una caída de esa magnitud en un trimestre no necesariamente refleja una desaceleración de los proyectos —podría deberse también a la base de comparación de 2025 o a la concentración de compras en otros trimestres—, pero es un dato que conviene monitorear en los próximos informes, especialmente si se sostiene.
El empleo, estable en el promedio nacional pero no en el interior
El informe de Mercado de Trabajo (EPH) del segundo trimestre de 2026 muestra que, a nivel nacional, empleo y desocupación no tuvieron variaciones estadísticamente significativas interanuales, pero sí la informalidad (que subió 1 punto) y la situación del interior del país —donde se concentra buena parte de la actividad minera y energética—, donde tanto la desocupación como la subocupación demandante treparon de forma significativa.
El informe no desagrega el empleo por rama de actividad para minería o hidrocarburos como categorías separadas (quedan diluidos dentro de "actividades primarias" —apenas 0,4%-0,5% del empleo total— o de "otras ramas", que incluye el suministro de electricidad, gas y agua). Es una limitación real de la EPH para este análisis sectorial: no permite saber, con estos cuadros, cuántos puestos de trabajo se crearon o perdieron específicamente en minería o en petróleo y gas.
Lo que sí se puede ver: el mapa regional de Vaca Muerta, San Juan y la Patagonia petrolera
Donde el cruce sí es revelador es en la desagregación geográfica de la EPH, que funciona como una aproximación indirecta a la salud de los polos mineros y energéticos:

Acá aparece el contraste más nítido del cruce entre ambos informes: Neuquén-Plottier y Gran San Juan —los dos aglomerados más asociados a Vaca Muerta y a la minería metalífera en desarrollo, respectivamente— tienen la desocupación más baja de los 31 aglomerados relevados por la EPH, muy por debajo del promedio nacional. En cambio, Comodoro Rivadavia-Rada Tilly, corazón de la cuenca petrolera más madura del país, muestra una desocupación de 9,2%, superior al promedio nacional y una de las más altas entre los aglomerados de la Patagonia.
El mismo país que tiene a la explotación de minas y canteras entre los sectores de mayor crecimiento interanual (+16,4%) exhibe, puertas adentro, una geografía laboral partida: los polos de expansión reciente (Vaca Muerta, San Juan) con pleno empleo relativo, y la cuenca petrolera tradicional con desempleo por encima de la media.
Crecimiento sectorial fuerte, pero con una base de inversión e informalidad que preocupa
La producción minera y energética crece con fuerza en el margen interanual, pero lo hace en un contexto de derrumbe de la inversión en bienes de capital (particularmente importados) y de deterioro de las condiciones laborales en el interior del país, la región donde se concentra la actividad extractiva. A la vez, dentro de ese propio interior, la foto es heterogénea: los territorios donde la inversión efectivamente sigue llegando (Neuquén, San Juan) muestran los mejores indicadores laborales del país, mientras que una cuenca madura como la del Golfo San Jorge queda rezagada.
Para el sector, la lectura no es unívoca: el crecimiento de la producción es un dato claramente positivo, pero la caída de casi 25% en las importaciones de equipo de transporte y de 15% en maquinaria y equipo es una señal de alerta sobre el ritmo de nuevas inversiones de capital, justo en una economía que necesita sostener el pulso inversor para no depender solo de activos ya en producción.