Según el informe de mitad de año de la Agencia Internacional de Energía, el consumo global de carbón alcanzará las 8.940 millones de toneladas este año, un 1,2% más que en 2025. El salto en los precios del gas natural, derivado de la caída de los envíos de GNL a través del Estrecho de Ormuz, empujó a varios países a volcarse al carbón para generar electricidad
La demanda mundial de carbón crecerá este año pese a que se esperaba una leve caída interanual, según el último informe de actualización de mitad de año publicado por la Agencia Internacional de Energía (AIE). El organismo proyectó que el consumo global alcanzará un récord de 8.940 millones de toneladas en 2026, con un incremento de 1,2% respecto al año anterior.
El efecto indirecto del conflicto en Medio Oriente
Según explica el reporte, las disrupciones en los mercados energéticos generadas por el conflicto en Medio Oriente están empujando al alza la demanda de carbón, en la medida en que la suba de los precios del gas natural llevó a distintos países a recurrir a fuentes alternativas de generación. Aunque prácticamente ningún cargamento de carbón transita por el estrecho de Ormuz —dado que la región no es un productor ni consumidor relevante del mineral—, la guerra impactó igualmente en el mercado carbonífero al disparar los precios del gas natural, a partir de la fuerte caída en los envíos de gas natural licuado (GNL) a través de ese paso marítimo.
De acuerdo con el informe, estas dinámicas alentaron una mayor generación eléctrica a partir de carbón en los países que cuentan con parques de generación a gas y capacidad carbonífera ociosa, lo que contribuyó a un mayor uso de carbón en Europa, Japón, Corea, China y otros mercados por encima de lo previsto anteriormente.
China, El Niño y la demanda asiática
El reporte de la AIE señala además que China incrementó su consumo de carbón para la producción de productos químicos, como consecuencia de los altos precios del petróleo. A esto se suma que las previsiones de un fenómeno de El Niño particularmente intenso este año respaldarán la demanda de carbón en algunos de los principales países consumidores de Asia, entre ellos India y Vietnam, por una mayor necesidad de refrigeración y una menor generación hidroeléctrica.
Qué puede pasar en 2027
El organismo remarcó que el panorama podría volver a modificarse en 2027, aunque persiste una incertidumbre significativa sobre las perspectivas. Buena parte del escenario dependerá de si el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz se normaliza: si los flujos de GNL se recuperan y los precios del gas natural retornan a niveles previos a la guerra, la demanda mundial de carbón podría caer en 2027; pero si el estrecho permanece mayormente cerrado a los envíos de GNL, la demanda de carbón podría seguir en aumento.
Producción: China marca el freno
En cuanto a la oferta, tras alcanzar un máximo histórico en 2025, se espera que la producción mundial de carbón se reduzca en 2026, aunque se mantendrá por encima de las 9.000 millones de toneladas por tercer año consecutivo. Según el informe, esto refleja una caída en la producción de China —el mayor productor mundial— a partir de las inspecciones de seguridad dispuestas tras un grave accidente minero ocurrido en mayo, que derivó en una reducción significativa de la producción china desde entonces.
A medida que se achica la brecha entre producción y consumo, se espera que se modere la fuerte acumulación de inventarios de carbón registrada en los últimos años a nivel global. Para 2027, el organismo prevé que la producción mundial vuelva a crecer levemente, con un repunte de la oferta china.
Mercados internacionales y precios
El informe también anticipa que la demanda de carbón en los mercados internacionales superará las expectativas previas, en un contexto de menor producción doméstica en China y mayor demanda de países importadores como Japón y Corea, donde el consumo de carbón aumentó de la mano de la suba de precios del gas natural. En conjunto, estos factores —junto con una oferta ajustada— están presionando al alza los precios del carbón a nivel global.