El presidente Donald Trump anunció que el crudo procedente del país sudamericano servirá para reponer la Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense, actualmente reducida a cerca del 40% de su capacidad.
El Gobierno de Estados Unidos dará un giro drástico a su política energética e internacional al utilizar petróleo venezolano para reponer su Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés). La medida fue anunciada por el presidente Donald Trump a través de un mensaje en su red social Truth Social, tras la concreción de un acuerdo histórico vinculante sobre el control de los recursos hidrocarburíferos de la nación caribeña.
"Una de las cosas que voy a hacer con el petróleo venezolano es llenar las Reservas Nacionales Estratégicas que quedaron prácticamente vacías", afirmó el mandatario estadounidense, calificando la transferencia de crudo como "un regalo de Venezuela al pueblo de los Estados Unidos".
Una reserva en mínimos históricos
La SPR de Estados Unidos —concebida para proteger la economía norteamericana ante interrupciones severas en el suministro mundial— cuenta actualmente con unos 289,7 millones de barriles, lo que representa aproximadamente el 40% de su capacidad total. La reserva se vio fuertemente reducida en los últimos años debido a extracciones continuadas destinadas a estabilizar los precios internos de los combustibles.
El proceso de reabastecimiento iniciará a la brevedad y forma parte de un entramado comercial y geopolítico que otorga a Washington un papel predominante en la gestión de las reservas petroleras del país sudamericano.
Reconfiguración del mapa petrolero global
El plan se sustenta en un histórico acuerdo anunciado entre EE.UU. y firmas privadas venezolanas. Según trascendió, el pacto otorga a Estados Unidos el control mayoritario sobre unos 65.000 millones de barriles de crudo provenientes de suelo venezolano.
Esta alianza dará paso a la creación del segundo actor corporativo petrolero privado más grande del mundo en términos de reservas probadas, garantizando el suministro energético a la industria estadounidense durante las próximas décadas y reconfigurando de manera profunda el equilibrio de poder en el mercado global del crudo.