Daniel González, secretario de Coordinación de Energía y Minería, reveló en el Amcham Energy Forum los resultados de un informe encargado al IAPG que casi duplica la última estimación, vigente desde hacía 15 años. El funcionario remarcó el rol del RIGI para acelerar el desarrollo y evitar "perder" producción hoy.
Un nuevo estudio técnico sobre los recursos de petróleo de Vaca Muerta duplicó las estimaciones que manejaba la industria desde hacía 15 años. Así lo reveló Daniel González, secretario de Coordinación de Energía y Minería del Ministerio de Economía de la Nación, durante su participación en el Amcham Energy Forum, donde repasó el estado del desarrollo no convencional y el rol del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en la aceleración de los proyectos.
Un estudio que faltaba hacía 15 años
González contó que la Secretaría de Energía le encargó al Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) un estudio sobre los recursos técnicamente recuperables de petróleo de la cuenca neuquina, en la misma línea del que la entidad había realizado un año atrás para el gas, que había arrojado un resultado de 250 billones de pies cúbicos (TCF, por sus siglas en inglés).
Según el funcionario, hacía 15 años que no se hacía un estudio integral de todo el play, y la última medición comprensiva disponible había sido elaborada por la agencia estadounidense EIA (Energy Information Administration), no por un organismo local.
El nuevo número: 30.000 millones de barriles de petróleo técnicamente recuperable, prácticamente el doble de la última estimación.
"Yo no tenía ninguna duda de que el número iba a dar más alto", afirmó González, quien atribuyó la revisión al alza a la expansión de la superficie útil de la cuenca —hacia el este, en dirección a Río Negro, y hacia el norte, hacia Mendoza—, a un espesor útil mayor al esperado inicialmente, y al impacto del avance tecnológico y la curva de aprendizaje sobre el factor de recupero.
"Un barril perdido hoy no se recupera mañana"
Para dimensionar la magnitud del hallazgo, González comparó el volumen con los niveles actuales de actividad: 30.000 millones de barriles equivalen a casi 100 años de producción total al ritmo de extracción actual, y a unos 250 años de exportación de petróleo al nivel que hoy exporta el país.
González utilizó ese dato para justificar la urgencia oficial en acelerar el desarrollo de la cuenca: "Un barril perdido de petróleo hoy no es que lo recuperás mañana. Eso no existe. Un barril perdido hoy lo perdiste, porque mañana tus pozos igual van a producir al máximo. Si lo tomás en forma acumulada por todo Vaca Muerta, son 100 años. No podemos perder ningún barril de producción hoy, porque si lo recuperás dentro de 100 años, vale cero, básicamente."
El RIGI, motor de la infraestructura y también del upstream
Consultado sobre las herramientas del Gobierno para acelerar el desarrollo, González ubicó al RIGI como la medida central, aplicada inicialmente a proyectos de infraestructura de tratamiento y evacuación —no solo al desarrollo del upstream—. Según el funcionario, los proyectos de infraestructura petrolera y gasífera más grandes de la historia argentina se anunciaron o se están anunciando en el último año.
Como ejemplos, citó a YPF, que está aplicando el régimen a su proyecto de GNL Argentina, y al oleoducto Vaca Muerta Sur, ya aprobado bajo el RIGI, que transportará inicialmente 550.000 barriles de petróleo por día hacia el Atlántico y obtuvo, según González, el financiamiento más grande de la historia del sector en el país.
Meses atrás, el Gobierno amplió el alcance del régimen para que también pudiera aplicarlo el upstream, no solo la infraestructura de midstream. La razón, explicó González, es que la carga impositiva argentina es más alta que la de Estados Unidos, y el RIGI busca compensar esa desventaja competitiva.
"A cada proyecto le pedimos lo mismo: mostrame cuál era tu plan pre-RIGI y cuál es tu plan post-RIGI", detalló el funcionario, quien remarcó que el régimen no solo acelera el desarrollo de las áreas ya previstas, sino que habilita la explotación de sectores marginales que, sin el incentivo, no hubieran sido desarrollados por su menor productividad.
Menos intervención, más "gestión de la abundancia"
González definió la filosofía regulatoria del Gobierno como una lógica de "gestión de la abundancia", en contraposición a lo que calificó como la "administración de la escasez" que primó en la Argentina en los últimos años. En esa línea, afirmó que la actual gestión dejó atrás el concepto de autosuficiencia energética, al que calificó como "limitante".
Como ejemplo de esa menor intervención estatal, el funcionario destacó que la industria y las refinadoras se autorregularon en materia de precios, sin que el Gobierno tuviera que fijar un precio sostén para el petróleo, algo que —según dijo— no había ocurrido antes, ni siquiera durante los períodos de mayor volatilidad internacional, cuando el barril osciló entre los us60ylosus60 y los u s120.
Inversores extranjeros: la mirada puesta en la próxima ola
Sobre el interés de compañías internacionales en la cuenca, González relativizó cualquier vínculo con el calendario electoral argentino y ubicó la explicación en la dinámica del mercado no convencional estadounidense. Mencionó una licitación —cuyos sobres se abrirían la semana siguiente al foro— con participación de compañías extranjeras, y anticipó que la migración de independientes norteamericanas hacia Vaca Muerta seguirá creciendo a medida que se reduzca el stock de locaciones productivas en Estados Unidos, un límite que, según su lectura, ya está cerca de alcanzarse.
"Nuestro portfolio recién está empezando. No tengo ninguna duda de que vas a ver una migración más alta", sostuvo.