El exsecretario de Energía remarcó que el mercado local ya está abastecido y que la estrategia nacional debe volcarse masivamente a la exportación de crudo y GNL.
Emilio Apud analizó el escenario actual y las perspectivas de desarrollo de Vaca Muerta. Durante la entrevista, el exfuncionario remarcó que la demanda interna de hidrocarburos se encuentra prácticamente cubierta y que el cuello de botella de la industria ya no radica en la extracción en boca de pozo, sino en la infraestructura de transporte necesaria para evacuar la producción hacia los mercados de exportación.
En declaraciones a Radio Continental, el ingeniero y especialista en energía, planteó: "Si tenemos en Vaca Muerta para 90 años de petróleo y para 140 años de gas al consumo local, y sabemos que en 40 o 50 años ya prácticamente no se van a usar, todo lo que se saque de acá en adelante tiene que ir para exportación". Asimismo, proyectó que para el invierno de 2028 el país habrá superado definitivamente la necesidad de importar barcos de gas natural licuado (GNL), completando el viraje de un modelo de escasez hacia uno de abundancia.
Proyectos de evacuación y mercado internacional
El especialista detalló las obras de infraestructura que permitirán multiplicar la capacidad exportadora del país. En el segmento del petróleo crudo, destacó el avance del proyecto Vaca Muerta Sur y la ampliación del sistema de Oleoductos del Valle (Oldelval), obras que permitirán elevar los envíos al exterior de los actuales 350.000 barriles diarios a un volumen cercano al millón de barriles por día en un plazo de dos años.
En cuanto al gas natural, Apud ponderó el desarrollo de iniciativas de licuefacción como Southern Energy -liderado por PAE- y Argentina LNG -impulsado por YPF-, los cuales requerirán la construcción de gasoductos de gran escala para transportar el fluido en estado líquido mediante buques metaneros hacia destinos como China e India.
Respecto a los precios, defendió la necesidad de alinearse con los valores internacionales del barril para atraer inversiones, valorando la estrategia de buffer que aplican las operadoras para amortiguar la volatilidad del mercado sin recurrir a mecanismos de intervención estatal como el histórico "barril criollo".
El desafío del sistema eléctrico
Consultado sobre el impacto de la electrificación del transporte y la proliferación de vehículos eléctricos, el ingeniero advirtió sobre la fragilidad del sistema de distribución y transporte de energía en el país. Estimó que para recuperar la calidad del servicio registrada a principios de los años 2000 se requiere una inversión cercana a los US$ 20.000 millones repartida entre generación, líneas de transmisión e infraestructura de distribución.
Para canalizar esos capitales en el mercado eléctrico regulado, Apud concluyó que resulta indispensable otorgar incentivos y garantías mediante organismos multilaterales como el Banco Mundial o el BID, asegurando la estabilidad de las reglas de juego y protegiendo a los inversores ante eventuales cambios en las políticas tarifarias.-