"No hay espacio para la complacencia"
En una nueva declaración oficial sobre el estado de los mercados energéticos globales, el Director Ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Fatih Birol, advirtió sobre los crecientes riesgos para la seguridad de suministro tras los recientes acontecimientos del conflicto en Medio Oriente. Aunque identificó varios factores que han evitado un impacto mayor a corto plazo, subrayó que la situación sigue siendo delicada.
Según Birol, la escalada de hostilidades que afecta al Estrecho de Ormuz y a las infraestructuras energéticas clave de la región ha incrementado sensiblemente la incertidumbre global, agravada además por los riesgos en el Estrecho de Bab el-Mandeb, ruta crítica de desvío.
"La AIE sigue monitoreando de cerca la situación. Una resolución del conflicto en curso que incluya la reapertura total e incondicional del Estrecho de Ormuz será esencial para evitar un mayor deterioro de la seguridad energética mundial", enfatizó Birol.
Los factores que amortiguan el choque petrolero
Pese a las interrupciones, el mercado de crudo ha contado con mecanismos de contención clave:
Rutas alternativas en el Golfo: Productores clave como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos han logrado mantener exportaciones hacia los mercados internacionales mediante vías que evitan el Estrecho de Ormuz. Aunque las exportaciones del Golfo están por debajo de sus máximos de junio, se mantienen sustancialmente por encima de los niveles observados a inicios de año.
Aumento de oferta no OPEP: Países como Estados Unidos, Brasil, Venezuela y Kazajistán incrementaron sus exportaciones, compensando parte de las pérdidas de suministro.
Menor demanda de China: Beijing redujo sus importaciones de petróleo crudo en casi un 50% en comparación con los niveles previos al conflicto, actuando involuntariamente como un estabilizador de la demanda.
Liberación récord de reservas estratégicas
Un pilar fundamental para contener la volatilidad ha sido el uso de las reservas de emergencia de los países miembros de la AIE.
Desde el anuncio de la acción colectiva lanzada en marzo para poner a disposición 400 millones de barriles, ya se han liberado aproximadamente 290 millones de barriles al mercado. Los países miembros conservan aún más de 1.000 millones de barriles en reservas estratégicas bajo control gubernamental.
No obstante, Birol remarcó que el mercado de productos refinados (como diésel y gasolina) enfrenta un nivel de tensión significativamente mayor que el del petróleo crudo, dado que la actividad de refinación no ha logrado seguir el ritmo de entregas de la materia prima.
Tensión persistente en el mercado del Gas Natural Licuado (GNL)
El impacto de la crisis también salpica al mercado del gas. El incremento de los flujos de GNL provenientes principalmente de Estados Unidos y Canadá ha logrado amortiguar cerca del 70% del suministro perdido a través de Ormuz.
Sin embargo, la AIE advierte que si los envíos del Golfo continúan demorándose, el mercado mundial de GNL se mantendrá tensionado durante más tiempo. Esto representa una amenaza directa para los países importadores, especialmente en Europa, que busca rellenar sus depósitos de almacenamiento de cara al próximo invierno.