El salto del crudo Brent por encima de los 90 dólares abre un escenario de contrastes para América Latina. Al ser una región con realidades energéticas muy distintas, este shock no golpea (ni beneficia) a todos por igual.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y diversos analistas financieros ya advierten que los efectos se dividirán principalmente en tres frentes:
1. El frente inflacionario (La principal amenaza)
El mayor peligro para toda la región es el efecto contagio sobre los precios internos. Un petróleo caro encarece inmediatamente los combustibles, lo que se traduce de forma directa en:
Costos logísticos más altos: Aumenta el valor de los fletes internacionales y el transporte terrestre de mercaderías.
Presión en la canasta básica: La CEPAL estima que, dependiendo de cuánto se prolongue el conflicto, la suba energética podría sumarle entre 1,4 y 2,5 puntos porcentuales a la inflación de países con alta sensibilidad en su canasta (como Argentina, Brasil, Chile y Paraguay).
2. Los grandes ganadores: Exportadores netos
Para los países que venden más petróleo del que consumen, este precio de "supercrisis" representa una inyección masiva de divisas y un alivio fiscal para sus gobiernos:
Colombia y Venezuela: Experimentan un salto notable en el valor de sus exportaciones. En el caso colombiano, un crudo estabilizado en estos niveles puede representar miles de millones de dólares adicionales en ingresos fiscales y regalías.
Brasil y Ecuador: Se ven beneficiados en sus balanzas comerciales gracias al incremento de ingresos de gigantes estatales como Petrobras.
3. Los más vulnerables: Importadores netos y economías mixtas
En la otra vereda están los países que dependen de comprar energía afuera para sostener sus industrias:
Chile, Perú y Centroamérica: Al ser importadores netos, sufren un deterioro inmediato de sus términos de intercambio. Tienen que gastar muchos más dólares para comprar el mismo combustible, lo que presiona sus tipos de cambio.
México (El caso mixto): Aunque es un exportador clave de crudo, es un gran importador de gasolinas refinadas. Esto diluye el beneficio y genera una fuerte presión fiscal, ya que el Gobierno suele aplicar subsidios para evitar que el golpe impacte directo en el bolsillo de los ciudadanos.
El dilema de las tasas de interés: Si la inflación global se acelera por culpa del crudo a 90 dólares, los bancos centrales (incluyendo la Reserva Federal de EE.UU.) postergarán la baja de sus tasas de interés. Para América Latina, esto significa que el financiamiento externo seguirá siendo caro y difícil de conseguir.
Para entender de forma más detallada cómo cambian los ingresos fiscales y el bolsillo de los ciudadanos con un barril a estos niveles, podés ver este análisis sobre el Impacto del petróleo a 90 dólares, el cual desglosa matemáticamente la relación entre el costo energético global y las economías locales de la región.