El Instituto Peruano de Economía (IPE) elevó sus estimaciones de expansión del PBI para los próximos dos años, sustentado en la sólida recuperación de la inversión privada y una mayor confianza empresarial hacia el gobierno entrante. Sin embargo, el informe advierte que factores climáticos como el Fenómeno El Niño y el recurrente incumplimiento de las reglas fiscales representan los principales riesgos para consolidar esta aceleración económica en el Perú
La economía peruana muestra señales de mayor resiliencia de la esperada. El Instituto Peruano de Economía (IPE) revisó al alza sus proyecciones de crecimiento para el país, situándolas en 3.3% para el 2026 (frente al 2.9% estimado previamente) y en 3.4% para el 2027 (frente al 2.8% anterior).
De acuerdo con la institución, esta corrección optimista responde de manera directa al extraordinario desempeño de la inversión privada durante la primera mitad del año, la cual viene registrando tasas de crecimiento de doble dígito que se proyecta mantener en el mediano plazo. Bajo este escenario, el IPE prevé que la inversión del sector privado se expandirá un 12.8% en 2026 y un 11.5% en 2027.
Al respecto, Víctor Fuentes, gerente de políticas públicas del IPE, explicó los fundamentos de este dinamismo: "Ello se sustenta en la mayor confianza empresarial en el gobierno entrante y los altos términos de intercambio, los cuales se mantendrían elevados ante la mayor demanda global por metales".
Esta aceleración de la inversión privada tendrá un impacto directo en el bolsillo de los ciudadanos a través de un mercado laboral más dinámico. El IPE estima que el consumo privado crecerá a un ritmo sostenido de 3.6% en ambos años, apalancado por el incremento del empleo formal.
El balance del primer semestre
Durante los primeros cinco meses del año, la actividad productiva acumuló una expansión del 3.2%, impulsada con fuerza por el sector no primario (+4.6%). En este periodo, la inversión privada anotó un salto del 14.4%, traccionada por la autoconstrucción, el sector inmobiliario, proyectos mineros claves y obras de infraestructura de gran envergadura como la Línea 2 del Metro de Lima.
No obstante, el crecimiento general encontró un freno en los sectores primarios, que retrocedieron un 1.9%. Este impacto negativo se concentró principalmente en la pesca y su manufactura asociada debido a que en la primera temporada de anchoveta solo se capturó el 25% de la cuota permitida, una medida preventiva para salvaguardar la sostenibilidad del recurso marino.
Los riesgos en el horizonte: El Niño e inflación global
A pesar de los buenos indicadores, el IPE subraya que el panorama no está exento de amenazas que podrían recortar el despegue económico. El peligro más inminente proviene del factor climático.
Según datos de la Comisión ENFEN recopilados entre mayo y junio, la probabilidad de que se presente un Fenómeno El Niño (FEN) Costero de magnitud fuerte entre julio de 2026 e inicios de 2027 se triplicó, pasando de 18% a 59%. De materializarse con esta intensidad, el evento restaría 0.7 puntos porcentuales al crecimiento de 2026 y 0.8 puntos en 2027. Sin el FEN, detalla el reporte, el PBI peruano podría haber superado cómodamente el umbral del 4%.
A esto se suman las presiones inflacionarias externas derivadas de las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente. Víctor Fuentes advirtió sobre el impacto del encarecimiento de la energía: "Desde el inicio del conflicto en Irán, la inflación acumula cuatro meses por encima del rango meta del Banco Central de Reserva (BCR) ante los mayores precios de los combustibles. El impacto sobre el consumo privado estará sujeto a la prolongación del conflicto y su efecto sobre el mercado energético".
Alerta fiscal: cinco años de metas incumplidas
Uno de los puntos más críticos señalados en el seminario de presentación del informe fue la sostenibilidad de las finanzas públicas. Si bien la recaudación minera casi se duplicó entre enero de 2024 y junio de 2026 (pasando de 1.5% a 2.7% del PBI gracias a las cotizaciones de los metales), este alivio es temporal.
Fuentes detalló que, gracias a estos ingresos extraordinarios de la minería, el Gobierno podrá cumplir formalmente con la regla del déficit fiscal para 2026 (1.8% del PBI) y 2027 (1.4% del PBI). Sin embargo, dejó una severa advertencia: "Sin los ingresos extraordinarios provenientes de la minería, el déficit se situaría cercano a 3% del PBI y excedería las metas establecidas para ambos años".
Además, el IPE remarcó que el Ejecutivo volverá a incumplir el conjunto de las cuatro reglas fiscales por quinto año consecutivo. Para 2026 se prevé que el gasto total y el gasto corriente aumenten 5.9% y 7.6% en términos reales, rebasando con creces los límites normativos de 0.9% y 2.0%. Esta falta de disciplina, advierte el reporte, continúa minando la predictibilidad y la certidumbre de la gestión financiera del Estado.
Visión internacional y desafíos estructurales
El evento contó con la participación de Nicolás Eterovic, economista para América Latina de Morgan Stanley, quien coincidió en que el Perú conserva fundamentos macroeconómicos sólidos y un entorno exterior favorable, especialmente por la alta demanda de cobre vinculada al desarrollo global de la inteligencia artificial.
Eterovic consideró positiva la orientación pro-inversión de la administración entrante y la reinstauración de un Senado para robustecer la institucionalidad del país. Asimismo, recomendó seguir los ejemplos recientes de Chile y Argentina en la implementación de reformas que agilicen la inversión privada mediante la simplificación de trabas y permisos burocráticos.
Finalmente, de cara a la transferencia gubernamental a fines de julio, el IPE recordó que la prioridad inmediata del nuevo Ejecutivo debe ser la mitigación de emergencias (con más de dos millones de viviendas expuestas a inundaciones por el FEN), paso indispensable para empezar a resolver problemas de fondo como el aumento de la pobreza (que afecta a 2.3 millones de personas más que en la prepandemia), la lucha contra la minería ilegal y los preocupantes niveles de anemia infantil, que hoy alcanza al 35% de los niños del país.