La petrolera británica registrará un ajuste de 1.000 millones de dólares en sus próximos resultados, aunque proyecta una reducción significativa de su deuda neta.
La multinacional energética BP ha anunciado que sus resultados del segundo trimestre del año se verán afectados por un cargo adverso de aproximadamente 1.000 millones de dólares (unos 877 millones de euros). Este impacto contable responde principalmente a la depreciación y el deterioro de activos vinculados a su división de gas y energía baja en carbono, en el marco de sus operaciones de transición ecológica.
Según ha detallado la propia compañía en un comunicado previo a la presentación oficial de sus cuentas —prevista para principios de agosto—, estos cargos extraordinarios quedarán excluidos del beneficio subyacente a coste de reposición.
Este ajuste no es un hecho aislado en el histórico reciente de la firma. El pasado mes de enero, BP ya había reportado un impacto considerablemente mayor, de hasta 5.000 millones de dólares (4.385 millones de euros), correspondiente al cierre del cuarto trimestre de 2025, también derivado del deterioro de activos en sus negocios enfocados en la transición energética.
Alivio en el balance de deuda
Pese al impacto de estas depreciaciones, la petrolera ha anticipado una lectura positiva en su balance financiero. BP estima que su deuda neta al cierre del segundo trimestre se situará en una horquilla de entre 22.000 y 23.000 millones de dólares (entre 19.292 y 20.169 millones de euros).
Esta cifra representa una reducción notable frente a los 25.300 millones de dólares (22.185 millones de euros) con los que la compañía cerró el primer trimestre del ejercicio, lo que refleja un avance en el saneamiento de sus cuentas pese a los desafíos que plantea la reconversión de su modelo de negocio.