A través de una columna publicada en LinkedIn, Daniel Dreizzen, el Director de Aleph Energy aborda los límites del potencial energético y minero de la Argentina si no se resuelven los problemas de fondo. Con el foco puesto en Vaca Muerta y la minería, el especialista explica que contar con recursos excepcionales es solo el primer paso: para levantar la copa del desarrollo sostenible se requiere una infraestructura sólida, financiamiento y un marco regulatorio previsible que funcione de manera coordinada.
No alcanza con tener los mejores jugadores... ni los mejores recursos
DANIEL DREIZZEN
La Selección Argentina vuelve a demostrar que los grandes partidos no se ganan únicamente con grandes jugadores. El verdadero diferencial está en la coordinación, el trabajo en equipo y la capacidad de que cada integrante cumpla su rol dentro de un proyecto común. Detrás de ese funcionamiento hay planificación, un cuerpo técnico de excelencia, preparación física, infraestructura y una organización que logra potenciar al máximo el talento individual. Y cuando esa forma de trabajar se sostiene en el tiempo, es la que termina construyendo equipos capaces de ganar campeonatos.
Pero hay otro rasgo que distingue a los grandes equipos: su capacidad para sobreponerse a las dificultades, adaptarse a escenarios cambiantes y seguir compitiendo al máximo nivel aun en los momentos más complejos.
El mejor ejemplo quizás sea el Paris Saint Germain entre 2021 y 2023, cuando reunió simultáneamente a Lionel Messi, Kylian Mbappé y Neymar, tres de los mejores futbolistas del mundo. Sin embargo, ese extraordinario talento individual no alcanzó para conquistar la UEFA Champions League. Paradójicamente, Messi fue campeón del mundo con la Selección Argentina y Mbappé ya había sido campeón del mundo con Francia. La diferencia no estaba en la calidad de los jugadores, sino en la fortaleza del equipo que los rodeaba.
Con el sector energético y minero argentino ocurre lo mismo.
Vaca Muerta, el cobre, el litio y el enorme potencial solar y eólico son nuestros grandes jugadores. Son recursos de clase mundial, capaces de competir con los mejores del planeta. Pero, al igual que en el fútbol, tener grandes figuras no garantiza ganar el campeonato.
Para que esos grandes jugadores puedan desplegar todo su potencial y transformarse en producción, exportaciones y desarrollo económico hace falta contar con todo el equipo que los acompañe: estabilidad macroeconómica, acceso al financiamiento, competitividad, infraestructura vial y habitacional, gasoductos y oleoductos, acceso a los mercados internacionales, una cadena de proveedores sólida, recursos humanos calificados y reglas de juego previsibles. Son esos factores los que permiten que el potencial de nuestros recursos se convierta en resultados concretos.
Ese equipo, además, no parte de cero. La Argentina lleva más de un siglo construyendo su industria hidrocarburífera. A lo largo de ese tiempo se desarrolló un verdadero ecosistema integrado por empresas operadoras y de servicios, gobiernos nacionales y provinciales, universidades, centros tecnológicos, sindicatos y miles de profesionales altamente capacitados. Ese entramado de conocimiento, experiencia y cooperación fue determinante para que Vaca Muerta pudiera transformarse en una realidad. Los recursos geológicos fueron indispensables, pero no alcanzaron por sí solos.
El sector energético argentino también ha demostrado una notable capacidad de resiliencia. Durante los últimos años continuó creciendo pese a la volatilidad macroeconómica, las restricciones cambiarias y financieras, los cambios regulatorios y un contexto internacional cada vez más competitivo. Al igual que los grandes equipos, aprendió a adaptarse, superar obstáculos y seguir avanzando aun en escenarios adversos.
La buena noticia es que la Argentina cuenta con esa base histórica y con recursos naturales excepcionales. El desafío de esta nueva etapa ya no pasa por descubrir recursos ni demostrar su potencial, sino por remover los cuellos de botella que todavía limitan su desarrollo. Será fundamental ampliar la infraestructura de transporte, avanzar con los proyectos de GNL, fortalecer aún más la cadena de proveedores, incorporar nuevas tecnologías, mejorar el acceso al financiamiento y consolidar un marco regulatorio y macroeconómico que brinde previsibilidad para inversiones de largo plazo. Solo así podremos transformar una ventaja geológica en una ventaja económica sostenible para las próximas generaciones.
No es casualidad que el propio PSG terminara conquistando la UEFA Champions League cuando dejó de depender exclusivamente de un conjunto de superestrellas y construyó un equipo más equilibrado, coordinado y con una identidad colectiva más marcada. En definitiva, las grandes figuras ayudan, pero son los grandes equipos los que terminan levantando las copas.
Los grandes jugadores ya los tenemos. El desafío ahora es seguir consolidando el equipo que les permita desplegar todo su potencial. Porque, tanto en el fútbol como en la energía, los resultados extraordinarios no dependen únicamente del talento individual, sino de la coordinación, la planificación, la fortaleza de la estructura y la capacidad de superar los desafíos que aparecen en el camino.