La obra, de US$1.200 millones, será la columna vertebral del proyecto de exportación de GNL que lidera YPF junto a la italiana ENI y la emiratí XRG
El consorcio YPF-ENI-XRG definió al ganador de una de las licitaciones más relevantes del año para la industria energética argentina: la construcción del gasoducto que conectará Vaca Muerta con la localidad rionegrina de Sierra Grande, pieza clave del proyecto de exportación de gas natural licuado (GNL) que impulsan las tres compañías. La obra fue adjudicada al consorcio integrado por la estadounidense Pumpco y la italiana Bonatti, que contaron con el respaldo en diseño e ingeniería de la firma local Contreras Hermanos.
La oferta de Pumpco-Bonatti resultó 15% más económica.
Un trazado de 527 kilómetros y el mayor diámetro del país
El nuevo ducto conectará la Meseta Buena Esperanza —en pleno corazón de Vaca Muerta, Neuquén— con Sierra Grande, en Río Negro, donde se emplazará la terminal de exportación marítima. El proyecto contempla dos tramos que corren en paralelo a lo largo de 527 kilómetros:
+Un gasoducto de 48 pulgadas de diámetro, que será el de mayor diámetro construido en la historia argentina, superando ampliamente las 36 pulgadas del Perito Moreno (ex Néstor Kirchner).
+Un poliducto de 24 pulgadas para el transporte de los líquidos del gas.
"La competencia le hizo bien a la Argentina", señalaron fuentes del sector consultadas por la prensa, en referencia a la baja de precios que mostraron las últimas licitaciones de infraestructura energética ligadas a Vaca Muerta.
Quiénes son los ganadores
Se trata de dos compañías que nunca antes habían operado en la Argentina. Pumpco es subsidiaria de MasTec, la constructora fundada por el empresario cubanoamericano Jorge Mas Canosa y hoy liderada por su hijo Jorge Mas —también propietario del Inter Miami, el club donde juega Lionel Messi—, con una facturación anual cercana a los US$13.000 millones. Para la compañía, la adjudicación llega tras varios intentos fallidos: había ofertado sin éxito en la reversión del gasoducto Norte, en el oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS) y en el ducto de Southern Energy (SESA), superada en todos los casos por Techint-Sacde.
La italiana Bonatti tampoco había construido antes infraestructura energética en el país. Ambas empresas llegaron de la mano de Contreras Hermanos, que participó en el diseño y la ingeniería del proyecto pero no pudo presentarse como oferente porque la licitación tuvo carácter exclusivamente internacional.
Un proyecto que corre en paralelo a SESA
El gasoducto de YPF-ENI-XRG avanza en un corredor geográfico similar al que utiliza Southern Energy (SESA), la otra gran iniciativa de GNL que se desarrolla en la cuenca neuquina, de la que participan Pan American Energy (PAE), YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. SESA ya había adjudicado semanas atrás la construcción de su propio ducto —de 36 pulgadas y 478 kilómetros, por un total de US$1.300 millones— al consorcio integrado por Víctor Contreras y la italiana Sicim, en una licitación de la que también resultó perdedora la dupla Techint-Sacde.
Pese a compartir corredor y buena parte de los desafíos técnicos, ambos desarrollos son independientes entre sí, con estructuras de financiamiento propias.
Los próximos pasos
Más allá de la notificación formal de adjudicación, la concreción de la obra todavía depende de que el proyecto reciba la decisión final de inversión (FID), cuyo anuncio se espera para fines de este año o principios de 2027. En paralelo, el consorcio YPF-ENI-XRG ya avanza con el pliego para licitar los materiales: los caños que compondrán ambos ductos saldrán a licitación en las próximas semanas, con una adjudicación estimada en dos o tres meses.
Si el proyecto obtiene luz verde, Pumpco, Bonatti y Contreras Hermanos quedarán a cargo de la ingeniería y ejecución de una obra que se sumará a la creciente infraestructura de exportación que la Argentina construye en el sur del país, con el objetivo de posicionarse como proveedor de GNL para los mercados de Europa y Asia.