El informe World LNG Report 2026 de la IGU documenta cómo el mercado de gas natural licuado pasó, en cuestión de semanas, de un escenario de sobreoferta y fletes deprimidos a una escalada de precios que llevó al índice asiático JKM a su nivel más alto desde diciembre de 2022, mientras las tarifas de flete al este de Suez llegaron a multiplicarse por más de veinte
Durante 2025, el mercado del GNL vivió un año de contrastes: precios relativamente contenidos y un mercado naviero sobreabastecido convivieron con una demanda europea en franca recuperación. Pero el primer trimestre de 2026 cambió el escenario de manera abrupta, cuando el conflicto en Medio Oriente derivó en el cierre del Estrecho de Ormuz.
2025: un año de precios regionalizados
El benchmark asiático Platts JKM promedió en 2025 los US$12,16 por millón de BTU (MMBtu), apenas 2,1% por encima de 2024, dentro de un rango relativamente amplio de entre US$9,39 y US$17,12/MMBtu. Según la IGU, los movimientos de precios respondieron a patrones estacionales de demanda, necesidades de aprovisionamiento vinculadas al clima y competencia por cargamentos flexibles.
En la cuenca atlántica, en cambio, la oferta abundante y la escasa atracción hacia Asia mantuvieron los precios más contenidos: el arbitraje promedio de Asia Norte vía el Cabo de Buena Esperanza frente al Atlántico se ubicó en negativo (-US$0,71/MMBtu) durante todo 2025, lo que confirma que los flujos hacia el Atlántico —principalmente Europa— resultaron más rentables que las desviaciones hacia Asia.
El shock de 2026: JKM sube casi 70% en una semana
El escenario mutó por completo en el primer trimestre de 2026. Según el informe, las disrupciones geopolíticas en Medio Oriente redujeron la oferta disponible y generaron una ampliación abrupta de los diferenciales de precio entre cuencas. El Platts JKM trepó casi 70%, hasta US$25,393/MMBtu el 3 de marzo, su nivel más alto desde el 30 de diciembre de 2022.
El impacto no se limitó a Asia. En Europa, el índice TTF holandés llegó a un pico de US$22,50/MMBtu el 19 de marzo, mientras que el petróleo Brent subió hasta US$127,24 por barril el 31 de marzo. La volatilidad de 30 días de los principales benchmarks de precios (JKM, TTF, NBP, Henry Hub y Brent) se disparó a comienzos de 2026, superando ampliamente los niveles de 2022 a 2025 para algunos de estos indicadores.
El shock también disparó la actividad de cobertura financiera: el volumen de transacciones físicas de GNL en el proceso Platts Market-on-Close (MOC) de Asia aumentó 77% interanual en el primer trimestre de 2026, hasta 62 transacciones, mientras que el volumen de derivados saltó 251% interanual, hasta 1.744 contratos (equivalentes a 8,3 millones de toneladas).
Compradores asiáticos desvían cargamentos atlánticos
Uno de los datos más ilustrativos del informe: desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero de 2026, los compradores asiáticos desviaron al menos ocho cargamentos de la cuenca Atlántica que originalmente tenían como destino Europa, ante la urgencia generada por los ataques a las instalaciones de Ras Laffan en Qatar. Este movimiento, señala la IGU, subraya la creciente flexibilidad del mercado para redirigir recursos, apoyada en un año de profundización de la actividad spot y la liquidez en Asia.
El shipping: de tarifas en mínimos a picos de US$300.000 por día
El mercado naviero del GNL, que durante buena parte de 2025 había atravesado uno de sus años más débiles —con tarifas apenas cubriendo costos operativos para los buques de dos tiempos más modernos, y algunos buques a vapor operando en o por debajo del punto de equilibrio—, experimentó un vuelco radical con el estallido del conflicto.
Según el informe, las tarifas prontas al este de Suez habían caído a unos US$14.250 por día a comienzos de febrero de 2026. Tras el inicio de la guerra, el 28 de febrero, subieron de forma constante hasta US$45.000 por día el 27 de febrero, y luego saltaron a US$105.000 el 2 de marzo. El pico se alcanzó el 5 de marzo, con US$300.000 por día, mientras los flujos de GNL a través del Estrecho permanecían restringidos. Hacia fines de abril, aunque las tarifas habían cedido parte de la suba, se mantenían en torno a los US$100.000 diarios, muy por encima de los niveles previos a la crisis.
El informe remarca que la disrupción también generó incertidumbre sobre el calendario y la escala de los requerimientos de buques por parte de Qatar, ya que eventuales demoras en la expansión del North Field East podrían postergar parte de la demanda de tonelaje de corto plazo, aunque la necesidad de largo plazo de buques de gran capacidad se mantendría una vez normalizados los cronogramas de los proyectos.
Una respuesta más contenida que en 2022
Pese a la magnitud del shock, la IGU destaca que la respuesta de precios de 2026 fue, hasta el momento del cierre del informe, más moderada que la registrada durante la crisis energética de 2022 tras la invasión rusa a Ucrania. El organismo lo atribuye a un mercado mejor abastecido, una mayor liquidez vinculada a los benchmarks y una utilización más activa de instrumentos de cobertura física y financiera.