Meitner Energy presentó un proyecto de US$D 1.200 millones para desarrollar el ACR-300, un SMR de diseño argentino que generaría 2.000 empleos directos y sería el primer FOAK (First of a Kind) de esta tecnología en el mundo.
El Gobierno nacional recibió esta semana una propuesta formal para construir en el complejo nuclear de Atucha, en la localidad bonaerense de Lima, el primer reactor nuclear modular pequeño (SMR) de su tipo a nivel mundial. La iniciativa fue presentada por Meitner Energy, compañía de capitales privados estadounidenses que desarrolla el ACR-300 sobre la base de una patente de origen argentino.
Del encuentro participaron el ministro de Economía, Luis Caputo, y el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, por el lado oficial, y Teófilo Lacroze, CEO de Meitner Energy Latam, junto a Pablo Franzetti, director de Asuntos Externos y Nuevos Negocios de la empresa en el país, en representación de la compañía. Según trascendió, la reunión tuvo un saldo positivo para ambas partes y marca un nuevo paso en el vínculo que la firma viene construyendo con la Secretaría de Asuntos Nucleares desde su primera presentación pública, realizada a comienzos de junio en el marco del programa FIRST.
El proyecto contempla una inversión estimada de US$ 1.200 millones, financiada íntegramente con capitales privados de origen estadounidense y desarrollada a partir de una patente argentina. Se trata del ACR-300, un reactor SMR de Generación III+ con tecnología PWR (de agua presurizada) y una potencia aproximada de 300 MWe.
La obra generaría alrededor de 2.000 puestos de trabajo directos a lo largo de las etapas de desarrollo, construcción, puesta en marcha y operación. De concretarse, la planta constituirá el primer proyecto FOAK (First of a Kind) del ACR-300 a nivel mundial: es decir, no una prueba de concepto sino la primera unidad comercial de este diseño en construirse en cualquier país.
"Es exactamente el modelo que venimos impulsando: el Estado genera las condiciones y garantiza la previsibilidad, y el sector privado invierte el capital asumiendo el riesgo. Todo esto va en consonancia con los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina que presentamos a finales de mayo. La Argentina tiene más de setenta años de trayectoria nuclear, instituciones de primer nivel y talento reconocido en todo el mundo. Que una empresa privada elija a nuestro país para construir su primer reactor confirma que ese capital técnico, con las condiciones correctas, se transforma en inversión, trabajo y energía limpia de base." — Federico Ramos Napoli, secretario de Asuntos Nucleares
El ACR-300: un diseño compacto y refrigerado por aire
El ACR-300 es un reactor modular pequeño de agua liviana en el circuito primario, pero con refrigeración por aire, una característica que lo diferencia de los PWR convencionales y le permite instalarse en zonas sin acceso a grandes cursos de agua. Según explicó el propio Lacroze en su primera presentación pública, el diseño no es un microrreactor, pero ocupa un predio compacto de aproximadamente 10 hectáreas, lo que le otorga versatilidad para montarse en distintos puntos del planeta.

El diseño incorpora además sistemas de circulación natural pasiva, pensados para permitir el apagado seguro del reactor sin intervención humana ni sistemas de energía auxiliares. En el desarrollo de la ingeniería participan, junto a Meitner, la CNEA, Conuar, Nucleoeléctica Argentina e INVAP, esta última a través de acuerdos de servicios.
Quién es Meitner Energy
Meitner Energy es la compañía a cargo del desarrollo del ACR-300. Fue constituida en Estados Unidos a partir de una asociación entre Black River Technology —filial estadounidense de INVAP— y el grupo inversor Ansari, que aporta el capital privado del proyecto. La empresa lleva cerca de dos años trabajando en el país en la ingeniería del reactor y ya suma más de 120 profesionales contratados, entre ellos gran parte de la última camada de egresados del Instituto Balseiro.
Al frente de la compañía está Teófilo Lacroze, quien asumió como CEO de Meitner Energy en abril tras casi tres décadas de trayectoria en el sector energético: fue presidente de Shell Argentina, vicepresidente de M&A Upstream de la compañía entre 2015 y 2018, y luego presidente y CEO de Raízen Argentina, cargo que combinó con la conducción del negocio de Downstream & Mobility para Brasil, Argentina y Paraguay hasta mediados de 2025. Es egresado de la Universidad de San Andrés y tiene un MBA de la Universidad de Cambridge.
En su presentación institucional, la propia empresa define su misión como el desarrollo de "soluciones nucleares limpias, sostenibles y escalables", con un equipo que combina ingenieros, operadores y constructores radicados en Argentina, Estados Unidos y el Reino Unido. Meitner sostiene además que apunta a poner en marcha su plan comercial a partir de 2030.
El marco regulatorio: los Lineamientos de la Política Nuclear 2026
La propuesta de Meitner llega meses después de que la Secretaría de Asuntos Nucleares presentara los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina 2026, el documento doctrinario que reordena las prioridades del sector bajo un criterio explícito de rendición de cuentas comercial. El texto, dado a conocer en el marco del 76.° aniversario de la CNEA, ubica a las exportaciones de alto valor agregado como objetivo prioritario, por encima incluso de la seguridad energética, y consagra al sector privado como socio del Estado en el desarrollo nuclear.
Ese cambio de marco es, según pudo saberse, la condición que habilita un esquema como el de Meitner: un desarrollo con base tecnológica argentina pero capitalizado y financiado íntegramente por inversores privados extranjeros, algo impensado bajo el esquema estatal que predominó históricamente en el sector.
El contexto: el Súper RIGI en el Senado
La propuesta se conoce mientras el Súper RIGI —el régimen que ampliaría los beneficios del actual RIGI a sectores considerados estratégicos o emergentes, entre ellos los SMR— avanza en el Senado, luego de que Diputados lo girara a revisión el 24 de junio. Antes de cualquier obra, el proyecto deberá además obtener licencias en dos jurisdicciones: la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) en la Argentina y la Nuclear Regulatory Commission (NRC) en Estados Unidos.
En su primera aparición pública, a comienzos de junio, Lacroze ya había señalado la relevancia de contar con reglas de largo plazo estables —como el RIGI y el proyectado Súper RIGI— para viabilizar inversiones de esta escala en el sector nuclear.