Prevén fuerte déficit hacia 2050
Un nuevo informe de la consultora internacional Wood Mackenzie advierte que el mercado global del litio podría enfrentar un déficit estructural en las próximas décadas si no se aceleran las inversiones en nuevos proyectos mineros y capacidad de procesamiento.
De acuerdo con el reporte Energy Transition Outlook 2026, la demanda mundial de litio podría superar los 13 millones de toneladas hacia 2050 en un escenario de transición energética acelerada, más del doble de los niveles proyectados bajo un escenario base.
Vehículos eléctricos y almacenamiento, los grandes motores
El crecimiento estará impulsado principalmente por la electrificación del transporte. Los vehículos eléctricos representarían entre el 72% y el 80% del consumo total de litio hacia 2050, consolidándose como el principal factor de expansión del mercado.
En paralelo, los sistemas de almacenamiento de energía —clave para respaldar la expansión de las energías renovables— también mostrarán un crecimiento sostenido. En conjunto, las baterías recargables concentrarán entre el 96% y el 98% de la demanda total del mineral hacia mediados de siglo.
La brecha entre oferta y demanda
El informe plantea distintos escenarios de transición energética, pero en casi todos aparece un punto en común: la oferta actual y los proyectos en desarrollo no alcanzan para cubrir la demanda proyectada en el largo plazo.
En un escenario de transición lenta, el mercado podría mantenerse relativamente equilibrado hasta 2037, aunque luego surgiría un déficit.
Bajo un escenario basado en los compromisos climáticos nacionales, la escasez comenzaría alrededor de 2029.
En un escenario alineado con emisiones netas cero (Net Zero), el déficit podría aparecer incluso antes, desde 2028, y profundizarse hacia 2050.
En los escenarios más ambiciosos, se necesitarían entre 6,7 y 8,5 millones de toneladas adicionales de carbonato de litio equivalente (LCE) para cubrir la brecha proyectada.
Inversiones multimillonarias en juego
Para cerrar esa diferencia entre oferta y demanda, la consultora estima que serán necesarias inversiones de gran magnitud en exploración, desarrollo de proyectos, ampliación de capacidad de procesamiento y fortalecimiento de cadenas de suministro regionales.
Las inversiones acumuladas hasta 2050 podrían oscilar entre US$104.000 millones y US$276.000 millones, dependiendo del ritmo de la transición energética global. El mayor pico de desembolsos se concentraría entre 2030 y 2034.
El desafío no es solo financiero, sino también operativo: acelerar permisos, infraestructura, tecnología de extracción y refinación, y garantizar estándares ambientales y sociales cada vez más exigentes.
Un mineral estratégico en el centro de la transición
El litio se consolida así como uno de los minerales estratégicos de la transición energética. La velocidad con la que la industria logre desarrollar nuevos proyectos determinará si el mercado enfrenta una escasez prolongada o logra acompañar el crecimiento de la electromovilidad y el almacenamiento energético.
La conclusión del informe es clara: el mundo necesitará mucho más litio en las próximas décadas, y el tiempo para expandir la oferta es ahora.