El Gobierno argentino y la administración de Estados Unidos dieron un paso significativo en su acercamiento económico con la difusión de una Declaración Conjunta sobre un Marco para un Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos, publicada por la Casa Blanca.
El documento, analizado por CERA revela los principales lineamientos del entendimiento que ambos países buscarán convertir en un acuerdo formal en los próximos meses, sujeto a revisión parlamentaria en cada nación.
La iniciativa se inscribe en el contexto de la segunda presidencia de Donald Trump, marcada por la profundización de la America First Trade Policy, bajo la cual Washington desplegó nuevos aranceles globales –por crisis del fentanilo, Sección 232, medidas recíprocas o investigaciones por la Sección 301– y abrió múltiples negociaciones bilaterales para reemplazar o complementar esquemas multilaterales. En ese marco, Argentina fue incluida en un paquete de “acuerdos históricos con socios del Hemisferio Occidental”, junto con El Salvador, Ecuador y Guatemala.
La declaración no es un acuerdo en sí mismo, sino un marco político que establece los principios para la redacción de un tratado de comercio e inversión. Según el texto, ambos gobiernos “trabajarán con celeridad” para finalizarlo y luego someterlo a los procedimientos internos correspondientes.
Sin embargo, el marco deja abiertas varias preguntas sobre cómo se compatibilizarán los compromisos con las obligaciones internacionales de Argentina, especialmente en relación con el Mercosur y la cláusula de Nación Más Favorecida (NMF) exigida por la OMC.
Uno de los capítulos más sensibles es el de aranceles. Argentina se compromete a otorgar acceso preferencial a exportaciones estadounidenses que incluyen medicamentos, químicos, maquinaria, vehículos y productos agrícolas. Resta definir si esa preferencia se limita a las 50 posiciones ya exceptuadas del Arancel Externo Común del Mercosur o si implica un nuevo esquema.
Del lado estadounidense, la Casa Blanca se compromete a eliminar ciertos aranceles “recíprocos” para bienes argentinos –particularmente recursos naturales no disponibles en EE.UU.–, aunque la lista aún no fue presentada públicamente.
Además, Washington podría revisar medidas aplicadas bajo la Sección 232, que hoy afectan a sectores clave como acero, aluminio, autos, derivados metálicos y madera. El texto deja abierto si se trata de futuras determinaciones o si podría incluir revisiones de medidas vigentes.
Barrreras no arancelarias: fuertes concesiones argentinas
En materia de acceso sanitario y técnico, Argentina asume gran parte de las concesiones:
+abre su mercado a ganado vivo estadounidense,
+ se compromete a habilitar la carne aviar en un año,
+ simplificará los registros para carne vacuna, porcina y lácteos,
+ aceptará vehículos que cumplan normas federales de EE.UU. sin requisitos adicionales,
+ y eliminará gradualmente la tasa de estadística para productos estadounidenses.
No hay compromisos equivalentes de parte de EE.UU. en relación con bienes argentinos afectados por antidumping, contingentes arancelarios o medidas sanitarias, como miel, mosto, carne bovina o azúcar.
Minerales críticos y posible alineamiento geopolítico
El documento plantea que ambos países cooperarán para facilitar la inversión y el comercio en minerales críticos, aunque no especifica si habrá un acuerdo separado como los que EE.UU. firmó con Australia o Malasia.
Asimismo, el análisis señala que varios compromisos podrían interpretarse como parte del alineamiento estadounidense frente a China, particularmente en temas como:
+ revisión de subsidios industriales,
+ monitoreo de empresas estatales,
+ combate a “políticas no orientadas al mercado”,
+ prohibición de bienes producidos con trabajo forzoso,
+ y plena implementación del acuerdo OMC sobre subsidios a la pesca, donde China es un actor central.
Propiedad intelectual y comercio digital: cambios de alto impacto
El texto incluye compromisos de Argentina para atender observaciones del Informe Especial 301 de la Oficina Comercial de EE.UU., incluyendo los criterios de patentabilidad, el atraso en otorgamiento de patentes y las indicaciones geográficas.
En materia digital, Argentina se compromete a reconocer a EE.UU. como jurisdicción adecuada para transferencias de datos personales, a no discriminar servicios digitales estadounidenses y a aceptar como válidas firmas electrónicas bajo legislación de ese país.
Aunque el marco se presenta como un acuerdo de comercio e inversión, la referencia al capítulo de inversiones es escueta y aparece vinculada casi exclusivamente al sector de minerales críticos.
La declaración conjunta representa un avance político importante en la relación bilateral, en un contexto global de creciente competencia geoeconómica. Pero también abre un período de alta complejidad técnica: Argentina deberá compatibilizar sus compromisos con la OMC y el Mercosur, y al mismo tiempo negociar listas, excepciones, flexibilidades y plazos.
Con el acuerdo todavía en borrador, los sectores industriales y exportadores esperan conocer los detalles concretos, que definirán el alcance real del entendimiento comercial más ambicioso entre ambos países en décadas