El gigante de la gestión de activos BlackRock está a punto de concretar una de las adquisiciones más importantes en el sector energético global a través de su filial Global Infrastructure Partners (GIP). La compañía está próxima a cerrar la compra de AES Corporation, una de las mayores empresas mundiales de generación y distribución de energía, en una operación valorada en USD 38.000 millones.
La noticia, adelantada por el Financial Times, provocó que las acciones de AES Corp se dispararan un 16.76% este miércoles en Wall Street, frenando la racha bajista que la compañía arrastraba en el último año.
La transacción total, valorada en USD 38.000 millones, incluye una importante carga financiera: aproximadamente USD 29.000 millones corresponden a deuda de la compañía, elevando el valor empresarial de la operación por encima de su capitalización bursátil actual (que ronda los USD 9.400 millones).
Esta compra, que se consolidará como un hito para BlackRock desde que adquirió GIP por USD 12.500 millones el año pasado, refuerza el enfoque del gestor de activos en la infraestructura estratégica. GIP ha estado en una fase de expansión agresiva, sumando participaciones en activos clave como el aeropuerto londinense de Gatwick y grandes redes de oleoductos en Estados Unidos y Oriente Medio.
AES Corporation es una utility con operaciones en 13 países, destacando su fuerte presencia en El Salvador y en otras regiones.
En los últimos años, AES ha reorientado su estrategia para centrarse en el crecimiento de sus redes de distribución, convirtiéndose en un proveedor esencial para la nueva ola de demanda de energía impulsada por la tecnología. La compañía es clave en el abastecimiento energético de los centros de datos propiedad de gigantes tecnológicos como Microsoft, Meta y Alphabet, lo que la convierte en un activo fundamental para el desarrollo de la infraestructura de Inteligencia Artificial (IA) a nivel global.
Pese a este atractivo, la empresa había enfrentado turbulencias en el mercado, acumulando pérdidas bursátiles en el último año, en parte debido a la actitud crítica del presidente de EE. UU., Donald Trump, respecto a las energías renovables. La oferta de BlackRock/GIP marca un punto de inflexión, apostando por el crecimiento a largo plazo en la generación y la distribución de energía.