El Gobierno argentino reiteró su "enérgico rechazo" a las actividades de la empresa israelí Navitas Petroleum en las Islas Malvinas, territorio cuya soberanía reclama Argentina y que se encuentra bajo dominio británico.
A través de un comunicado oficial, la Cancillería argentina afirmó que la petrolera opera "ilegítimamente" y no cuenta con los permisos de exploración y explotación de hidrocarburos de la autoridad competente.
La Cancillería recordó que la exploración y explotación unilateral de recursos naturales en el área en disputa es contraria a las resoluciones de las Naciones Unidas, incluyendo la Resolución 2065, que insta a Argentina y el Reino Unido a resolver la disputa de soberanía por la vía de la negociación.
Esta no es la primera vez que Argentina se opone a las operaciones de Navitas Petroleum. Ya en septiembre de 2023, tras los planes de la empresa de perforar pozos exploratorios en la cuenca norte de las Malvinas, la Secretaría de Energía de Argentina declaró "ilegales" sus actividades. Como resultado, la compañía fue declarada "clandestina" en territorio argentino y se la inhabilitó por 20 años para operar en el país.
Las actividades de Navitas Petroleum se enmarcan en una historia de décadas de exploración petrolera en las aguas que rodean a las Islas Malvinas. Desde la década de 1990, varias compañías británicas y extranjeras han llevado a cabo proyectos exploratorios en la región, aunque la producción comercial a gran escala aún no se ha concretado.
A lo largo de los años, empresas como Rockhopper Exploration y Premier Oil (ahora Harbour Energy) han sido las más activas, particularmente en el proyecto conocido como Sea Lion, que ha sido el más avanzado y el que ha atraído la mayor atención de los inversores.
Sin embargo, estos proyectos han enfrentado múltiples desafíos, incluyendo la complejidad técnica de la perforación en aguas profundas, los altos costos de infraestructura, la volatilidad de los precios del petróleo y la oposición diplomática de Argentina, lo que ha retrasado su desarrollo.
La actividad exploratoria en la región, por lo tanto, continúa siendo objeto de controversia y representa un punto de fricción en la relación bilateral entre Argentina y el Reino Unido.