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OPINIÓN
Carlocchia y Toranzo: Aprovechar las actividades que generen desarrollo
MDZOL/MINING PRESS
19/06/2024

ALBERTO CARLOCCHIA * Y PEDRO J. TORANZO **

   

En nuestro país, las provincias de Mendoza, Chubut, Tucumán, La Pampa, Córdoba, San Luis y Tierra del Fuego prohíben la minería. Estas respetables decisiones sabias o no; impactan directamente en las economías provinciales y lógicamente en la nacional.

Se estima que la minería solo en Mendoza podría dar trabajo a más de 60.000 personas en etapas iniciales de construcción, y unos 40.000 puestos para la operación de las minas. A esto podríamos sumarle la clarísima activación económica colateral producto de la industria minera; en sectores como la logística, producción de alimentos, actividad industrial, maquinaria y transporte, energía; etc., etc.

Mientras que en Mendoza prohibimos la minería, exactamente del otro lado de la cordillera, en Chile se ganan 5000 a 10000 millones de dólares año por la minería sólo en Rio Blanco, El Teniente, Los Bronces y El Soldado, emprendimientos mineros que conviven perfectamente con sectores agrícolas y vitivinícolas como el Valle de Choapa y Valle Central, con los cuales comparten el recurso agua.

Remarquemos que Chile alcanza un 30% de la producción global de cobre, más del 10% de su PBI; una cifra más que interesante. De allí la importancia de la decisión del Gobierno mendocino de darle impulso a esta actividad de manera sustentable y responsable.


EN CHILE SE GANAN US$ 5.000 A 10.000 MILLONES AÑO POR LA MINERÍA
Los recursos mineros en cuanto depósitos de mineral estimados en Mendoza incluyen minerales como cobre, oro, plata, plomo, molibdeno, zinc, hierro y uranio; se calcula que esta actividad económica podría dar diez veces más ingresos que los generados por la industria de los combustibles fósiles de dicha provincia cuyana.

 La buena intención de ´cuidar el medio ambiente´, es positiva y no tiene críticas; es innegable que debemos cuidar a la naturaleza y las interacciones de la misma con el hombre. Pero "el negar rotundamente una actividad minera que generaría impactos positivos y negativos a la sociedad y al medio ambiente; ´como cualquier otra actividad humana´, se torna de por si debatible".


LA BUENA INTENCIÓN DE "CUIDAR EL MEDIO AMBIENTE", ES POSITIVA Y NO TIENE CRÍTICAS
Tengamos en cuenta que el impacto ambiental igual a ´0´no existe, de hecho, la energía eólica y el reciclaje de desperdicios también acarrean impactos ambientales. Hoy en día, las soluciones tienden a minimizar el tipo de impacto, cambiar de lugar el impacto o simplemente cambiar un impacto ambiental por otro. 

Pensemos que otras actividades económicas en Mendoza, también tienen un efecto negativo hacia el medio ambiente, después de todo, el uso de la tierra ya sea urbano, suburbano o para la agricultura tiene también implicancias ambientales y también serias. 

Si focalizamos en el recurso agua y su relación con la minería vemos que en la vecina provincia de San Juan el consumo es el siguiente, según el tipo de uso: minería 0,96%, abastecimiento 2,8%, hidroenergía 4,28% y agricultura 91,28%; mientras que en todo Chile el consumo de agua de minería equivale al 13% de la demanda de riego mendocina. 

El recurso agua es irremplazable y está muy bien el implementar una correcta gestión del mismo. Pensemos que para obtener una onza de oro o sea 0,0283495 kg se utilizan aproximadamente 557 litros de agua. Comparativamente, el sector agrícola ganadero tiene los siguientes parámetros de consumo de agua: Para un kilogramo de carne producida, necesitamos 15.000 litros de agua, para un litro de aceite de oliva se calculan 14.400 litros de agua, para un litro de vino usamos unos 650 litros de agua, para un litro de leche necesitamos 1.000 litros de agua y por kilogramo de trigo necesitamos 1.300 litro de agua. 

En Mendoza el recurso agua comienza su camino rio arriba, en las montañas, en una serie de bien planeados embalses, como Potrerillos, El Carrizal, Agua del Toro, Los Reyunos, El Nihuil y Valle Grande que acumulan en la provincia unos 1800 hectómetros cúbicos. Para cuidar este recurso sería crucial mejorar drásticamente el control sobre los agroquímicos, y los sistemas de riego, que en total se lleva el 89% del consumo total de agua a nivel provincial. Indudablemente este sector económico se ha desarrollado exitosamente, pero a la vez necesita claramente de mejoras en cuanto a la gestión del recurso. Las perdidas e ineficiencias en el riego son significativamente importantes.

Lo más importante es no ahondar las diferencias entre ´minería si o minería no´; creemos que el camino a transitar es “minería cómo” y ello se debe implementar profesionalmente y a conciencia, cumpliendo con estándares internacionales, nacionales y también provinciales lógicos, las llamadas herramientas de gestión ambiental como la EIA o Evaluación de Impacto Ambiental, acompañadas con Sistemas de Gestión Ambiental, monitoreo ambiental, auditorias, seguros ambientales y demás; que realizados de modo imparcial por organismos gubernamentales y/o privados; otorgará al sector minero; como en casi cualquier otro lugar del mundo; esos controles lógicos que la gente y los inversores piden a gritos.

Tengamos en cuenta que, si queremos ser más verdes, sustentables; las nuevas tecnologías como los vehículos eléctricos, la energía renovable y las soluciones asociadas a la eficiencia energética, de por si necesitan minerales como la bauxita, cobre, aluminio, hierro, molibdeno, cobalto, galio, indio, litio y dióxido de titanio. Imaginemos simplemente la cantidad de cobre que necesitamos para un vehículo eléctrico o la transmisión de energía. La respuesta es simple: Necesitamos de la minería.

En Mendoza, donde el recurso agua es un tema particularmente sensible, al igual que en el resto de la Cordillera, la aridez y la verticalidad geográfica, hace que el recurso deba gestionarse imperativamente de modo eficaz. El área geográfica depende de aguas de deshielo acumulada en grandes represas. La verticalidad hace que cualquier cosa que hagamos con el agua, ya sea en cuanto a consumo o también como afectamos la calidad del agua, necesariamente tenga efectos casi inmediatos sobre los ecosistemas y personas que viven rio abajo, es decir la mayoría de la población mendocina. 


EN MENDOZA, EL RECURSO AGUA ES UN TEMA PARTICULARMENTE SENSIBLE
En la industria minera, el agua se aprovecha y también se modifica su estado natural; esta se utiliza para separar los minerales de otros materiales, para gestionar los residuos minerales, para enfriar y lavar la maquinaria, gestión de polvo en las minas y caminos aledaños, extracción de la misma de las minas y posterior reinserción en los ecosistemas.

Los desafíos con respecto al agua pasan por el nivel de consumo, donde la minería se destaca como líder en eficiencia en uso del recurso, y por sobre todo en las descargas de aguas y lodos mineros a cuerpos superficiales y subterráneos; que ciertamente cuando son incorrectamente gestionadas impactan negativamente.

El ‘NO’ es una disyuntiva entendible y porfiadamente controvertida; en tiempos donde todos ya comenzamos a entender que el desarrollo económico es más que necesario; es también fundamental traer a colación los precios actuales en dólares norteamericanos de los minerales que nos esperan en la cordillera mendocina; como el oro (US$ 2.310 por onza), plata (US$ 31 /onza), Níquel (US$ 8,4470 por libra), aluminio (US$ 1,2025 por libra), zinc (1,3249 por libra) y cobre (US$ 4,60 por libra). No menos importante es también tener claro las características de la minería, como son sus números y cuanto beneficio llega a las comunidades. Estadísticas internacionales indican que entre cinco y diez de cada mil proyectos de exploración se convierten en operaciones mineras.

Si alguno de los proyectos explorados llegase a ser factible, todas las etapas previas al inicio de una operación minera comercial, además de una fuerte inversión, llevan mucho tiempo. La mayoría de las áreas favorables en nuestro país no son accesibles en época invernal, lo cual alarga aún más los tiempos de exploración.

Si agregamos los tiempos necesarios para factibilizar un proyecto, obtener financiamiento y su posterior construcción, tenemos que se requieren no menos de 15 años para empezar a operar. Son 15 años de inversión totalmente azarosos y sin ver ningún retorno. Estas son algunas de las razones por las cuales se necesitan reglas claras y sostenidas en el tiempo, o sea la seguridad y sostenibilidad jurídica. 


LA MAYORÍA DE LAS ÁREAS FAVORABLES EN NUESTRO PAÍS NO SON ACCESIBLES EN ÉPOCA INVERNAL
En una provincia como la vecina San Juan, luego de haber superado todas las etapas descriptas, tomando como ejemplo un proyecto minero de oro en producción, puede generar los siguientes números: 

+ Costos: aproximadamente 38%,

+ Impuestos que se dividen de la siguiente manera: 42% Nación, 7% Provincia y 3% Municipal

+ Rentabilidad promedio: 13% 

La primera conclusión de estas cifras es que al menos el 80% de lo que genera la minería queda en nuestro país, o sea que tiene un balance comercial altamente positivo en la generación de divisas para el país. De la rentabilidad y los costos salen los beneficios económicos para los privados, es decir para cualquier persona relacionada a la minería, directa o indirectamente (proveedores, contratistas, salarios directos e indirectos, accionistas, etc.). De los impuestos sale lo que debería utilizar apropiadamente cualquier gobierno en sus tres niveles en beneficio de los habitantes de argentinos. También es importantísimo mencionar la potencialidad en la construcción de infraestructura que tiene la minería en una Argentina atrasada en cualquier aspecto en ese sentido. 

Por estas buenas razones y porque dada nuestra situación con el desempleo y la pobreza no podemos darnos el lujo como país de despreciar ninguna actividad económica que genere desarrollo y oportunidades a nuestros ciudadanos, es que opinamos que se debería levantar la prohibición de ejercer lícitamente el derecho de comerciar y trabajar en el sector minero, y de una vez por todas comenzar a analizar proyecto por proyecto y ahí si tomar decisiones sabias que nos permitan seguir desarrollándonos social y económicamente a nosotros y a las generaciones futuras.

* Ex presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM)

** Consultor en Gestión de Riesgo Ambiental y Recursos Naturales


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*La información y las opiniones aquí publicados no reflejan necesariamente la línea editorial de Mining Press y EnerNews

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