EL ORO VERDE, ALTERNATIVA AL ORO NEGRO
(Clarín, Buenos Aires)
Hasta los años 70 el mundo no discutía al petróleo. Se sabía que era un recurso no renovable, pero abundaba. A partir de la crisis de la OPEP, el mundo occidental tembló: había petróleo, pero estaba en otro lado. A partir de entonces, la percepción era que lo tenía "el enemigo".
En los 80 comenzó a perfilarse un nuevo paradigma: quizá antes de que se acabe el petróleo, se acabe el aire. En los 90 la preocupación ambiental ganó consenso definitivamente. El "cambio climático global" dominó la escena y apareció el protocolo de Kyoto, que dispone una reducción drástica de los gases de efecto invernadero, en su mayor parte provenientes de la quema de combustibles fósiles.
Surgió así, con vigor, la era de los combustibles alternativos. Hay muchas tecnologías en desarrollo. Sin embargo, lo que están haciendo las sociedades desarrolladas es apelar al maravilloso fenómeno de la fotosíntesis: es la capacidad que tienen las plantas de fijar la luz solar en moléculas de alta concentración energética. El alimento de las plantas es el dióxido de carbono, precisamente el gas de efecto invernadero más abundante. Sembrar una hectárea de soja requiere 20 litros de gasoil. Y produce 500 litros de aceite, que con una pequeña transformación se convierten en otros tantos de biodiésel. 25 veces más...Y además quedan 3.000 kilos de proteína de alto valor. Sí, es oro verde.
Héctor A. Huergo.