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Análisis
EL DESAFÍO ENERGÉTICO
12/07/2005
Análisis

EL DESAFÍO ENERGÉTICO

Los Andes, Mendoza
Eduardo Fabre (Ingeniero. Presidente Idits)
El desafío energético

La situación energética es muy compleja y debemos asumir que está en crisis de crecimiento. La industria, para crecer, necesita de insumos básicos y uno de los más importantes es la energía en sus distintos componentes. Si ellos no se garantizan, la industria no crecerá y, por consiguiente, la generación de trabajo no será como reclama la sociedad argentina, principalmente los jóvenes.

Un país sin jóvenes creando, produciendo, innovando, no tiene futuro.

Por ello la crisis energética debemos asumirla primero, reconociendo que existe; y luego, planificando a mediano y largo plazos.

Podemos analizar los distintos componentes:

Petróleo

Las reservas comprobadas actuales alcanzan para 10 años; en Mendoza, sólo para 8 años. El precio del barril superó los 60 dólares. Se debe considerar que en el año 2000 costaba 11 dólares.

El aumento de la demanda de petróleo y energía debido al crecimiento de la China y el Sudeste Asiático; la baja producción de petróleo de Irak, que para llegar a producir 6 millones de barriles necesita 20.000 millones de dólares de inversión y no menos de 6 años para reparar lo destruido en la guerra, indican que el precio de este producto es inestable y está en alza. Este escenario nos señala que debemos independizarnos cada vez más del petróleo como fuente significativa de energía y avanzar todo lo posible en la sustitución.

Nuestro país debe invertir en exploración, en sustitución y en uso racional del recurso, para ello es muy importante no sólo planificar la oferta sino también ciertos sectores de la demanda como el transporte de cargas y pasajeros, tomando al ferrocarril como un medio idóneo para la eficiencia energética.

Gas

Las reservas comprobadas de la Argentina alcanzan para 12 años con el consumo actual. Si la industria crece y aumenta la demanda, ese horizonte de reservas disminuirá.

Vale la misma situación anterior: incrementar inversiones en exploración, mejorar el transporte de gas y sustituir, principalmente, en los grandes volúmenes que demanda la generación de energía eléctrica.

La situación política de Bolivia, y los reclamos del pueblo boliviano de no vender indiscriminadamente a la Argentina y al Brasil no garantiza el suministro a mediano y largo plazos.

Se debe tener en cuenta que el gran yacimiento Loma de la Lata, en Neuquén, que es nuestra principal fuente y de donde nos proveemos, ha sido muy explotado. Debido a la escasez, se debe dar prioridad al uso doméstico, a la industria de procesos y al transporte.

Energía eléctrica

Nuestro país debe terminar las obras que están en ejecución: Yacyretá y Atucha II, una hidroeléctrica y otra nuclear, y desarrollar un plan de obras hidroeléctricas que permita atender el crecimiento de la demanda y sustituir el uso de gas natural.

Fuentes de energías no convencionales

Se deben destinar recursos nacionales, provinciales, municipales y privados a investigación y desarrollo de fuentes renovables como: energía solar, eólica, biomasa y biocombustible, hidrógeno, microturbinas hidráulicas, todo ello para atender a las pequeñas poblaciones y demandas puntuales.

En Mendoza

Nuestra Provincia debe encarar su propio plan que se coordine con la Nación. En los próximos 30 años podrá encarar la construcción de 6 centrales hidroeléctricas, ellas pueden ser: tres centrales sobre el río Grande -el más caudaloso de la provincia; una, sobre el Tunuyán Superior -Los Blancos-; y dos, sobre el Río Mendoza o sus afluentes, que pueden ser Uspallata y sobre el río Tupungato. Con ello podremos disponer principalmente de potencia energética.

Este plan implica una inversión en ese período del orden de 2.400 millones de dólares -80 millones por año-.

Para ello, del presupuesto provincial se podrá destinar en el orden de 30 millones de dólares por año y financiar, de distintas fuentes, los otros 50 millones.

Estas fuentes de financiamiento pueden ser: las AFJP -principalmente la AFJP Nación- la CAF -Corporación Andina de Fomento-, el BID -Banco Interamericano de Desarrollo-, el Banco Mundial, Bonos de inversión que pudiera emitir para captar ahorristas.

Un plan de este tipo o similar, por una parte, será un generador de trabajo de cientos de personas y varias empresas constructoras, metalmecánicas, eléctricas y de servicios.

Por otra parte, brindará seguridad y seriedad a posibles inversores industriales que instalan sus plantas en los lugares que tienen garantía de suministro a largo plazo. Algunas industrias actualmente deciden instalarse en Brasil. Debemos ser confiables para que se radiquen en Mendoza.

Por ello las inversiones en obras hidroeléctricas deben ser políticas de estado que involucren a distintos gobiernos y al conjunto social.

Actualmente la provincia tiene excedentes financieros porque se está cumpliendo más con los impuestos, pero se debe considerar que esos recursos son de todos los mendocinos y no sólo de algunos que trabajan en el Estado y pugnan por apropiarse de esos excedentes, vía aumento de salarios.

No se cuestiona los requerimientos de mejores ingresos, pero tampoco se debe resignar un plan de mediano y largo plazos. Por no haberlo efectuado en el pasado, hoy sufrimos las consecuencias, y ello nos debe servir de escarmiento.

Estas inversiones no pueden ser decisión de empresas privadas -aunque si existieran deben ser aceptadas-, sino que es el sector público quien debe asumirlas como tal, pues los períodos de amortización son entre 20-30 años, dependiendo de cada obra.

Sin embargo son inversiones estratégicas que debemos asumir ahora, para no lamentarnos en el futuro.

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