Pampa Energía, la compañía energética controlada por Marcelo Mindlin, ha dado un giro inesperado en su estrategia al desprenderse de una parte significativa de su inversión en GeoPark. Apenas cuatro meses después de haber adquirido una participación del 10,7%, Pampa redujo su exposición al 4,43%, en un movimiento que deja entrever un cambio de rumbo en sus planes para Vaca Muerta.
La operación, informada a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), se concretó entre el 15 y el 18 de septiembre con la venta de 2.285.195 acciones. El monto total de la transacción fue de US$ 18,86 millones, lo que representa un ajuste de más de la mitad de su inversión inicial de US$ 32,8 millones realizada en mayo. El desprendimiento se realizó en un contexto de precios a la baja para ambas compañías en la bolsa, con los papeles de GeoPark en Wall Street cayendo un 34,3% en el año.
De la sinergia a la retirada
Inicialmente, el ingreso de Pampa Energía en GeoPark fue interpretado por el mercado como un paso estratégico para explorar sinergias y una posible cooperación en la explotación de Vaca Muerta. GeoPark, con sede en Colombia, había manifestado su interés en abrirse camino en la formación no convencional, y Pampa Energía, con una fuerte presencia en la zona, parecía el socio ideal. Sin embargo, este repliegue pone en tela de juicio esa apuesta. .
La decisión de Pampa de reducir su participación en un entorno de caída de precios bursátiles refleja un intento de limitar los riesgos y asumir pérdidas relativas en comparación con su inversión original. La volatilidad del mercado y los desafíos propios del desarrollo de activos no convencionales en Argentina parecen haber influido en este cambio de estrategia, dejando la potencial colaboración en Vaca Muerta en un estado de incertidumbre.