Pan American Energy encabezado
CINTER ENCABEZADOSERVICIOS VIALES SANTA FE
NATURGY (GAS NATURAL FENOSA) encabezadoLIEBHERR ENCABEZADO
KNIGHT PIÉSOLD ENCABEZADOInduser ENCABEZADO
IAPG ENCABEZADOINFA ENCABEZADO
HOMERO & CIA ENCABEZADOBALDERRAMO ENCABEZADO
CONTRERASSAXUM ENGINEERED SOLUTIONS ENCABEZADO
COOKINS ENCABEZADOSCHNEIDER ELECTRIC Enernews
AMINCO ENCABEZADOTGN
Lakeland ENCABEZADOGALAXY RESOURCES ENCABEZADO
EC ASOCIADOS ENCABEZADOMilicic ENCABEZADO
Murchison ENCABEZADO
TGS ENCABEZADOCostanera ENCABEZADO
Genneia ENCABEZADOHIDROAR ENCABEZADO
SECCO ENCABEZADO
AGGREKO ENCABEZADO EN
ACTUALIDAD
En la UNLP también pasa: Pocos jóvenes estudian Ingeniería
19/08/2019

Las carreras tradicionales y las humanísticas se imponen

MINING PRESS/ENERNEWS/El Día

Las carreras tradicionales y las humanísticas se imponen en la preferencia de quienes ingresan y egresan en el nivel universitario. La ciencia y la tecnología siguen siendo poco elegidas

Por cada 100 abogados, psicólogos o economistas que se reciben en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), cada año egresan poco más de 40 ingenieros o profesionales de áreas relacionadas con la ciencia y la tecnología, según se desprende de los últimos datos publicados por la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación (SPU), correspondientes al año 2017.

En total, ese año egresaron 3.747 alumnos de ramas de Humanidades y Ciencias Sociales, contra los 1.631 que se graduaron en áreas de las Ciencias Aplicadas o Básicas. Y es de esperar que la brecha se ensanche con el correr de los años si se repara en la predilección de los nuevos ingresantes: 12.843 aspirantes versus 6.028, respectivamente.

Los datos de 2019 confirman esa preferencia por las carreras tradicionales. Pues, aunque hace tiempo que la UNLP interrumpió el anuario estadístico que daba cuenta de la evolución integral de sus alumnos, los últimos números de ingreso dicen que casi 23.000, de entre más de 30.000 nuevos inscriptos, se anotaron en Humanidades, Medicina (y su Escuela de Recursos Humanos), Bellas Artes, Derecho, Económicas y Psicología. En Ingeniería fueron 1.650. En Informática, 1.120. En el Observatorio, 336.

Es, no obstante, parte de una tendencia nacional que muestra que mientras en el país egresan unos 34.000 sociólogos, abogados o psicólogos al año, solo lo hacen 8.303 ingenieros. Y sin embargo, crisis mediante, “no hay ingeniero que no tenga trabajo. La mayoría tiene salida laboral rápida y temprana, incluso antes de recibirse”, advierte el decano de la facultad de Ingeniería, Horacio Frene.

El año pasado la cantidad de aspirantes en 1 y 47 pasó de 1620 a 1650. También creció el número de egresados: de 404 a 422, más de la mitad de ellos repartidos entre Ingeniería Industrial y Civil. “Es un incremento lento, pero sostenido”, reconoce Frene. Pero, ¿qué hace falta para enderezar la tendencia? “Trabajar en nichos en los que hoy no se trabaja -responde Frene-. No es solo atender al ingreso, la permanencia y el egreso, sino también a la difusión, acercar a los alumnos carreras tecnológicas que quizá desconoce”. Descuenta Frene que mientras profesiones como abogacía, contador o médico están “arraigadas en la sociedad”,

Ingeniería corre con la desventaja de los “mitos sociales. Nadie piensa en m’hijo el ingeniero, se cree, por ejemplo, que no es para mujeres -en promedio, ingresan 70 y se gradúan 30- o que la matemática es para genios y no es cierto”. Cualquiera que tenga vocación, esfuerzo, dedicación y compromiso puede ser ingeniero, repite Frene en sus charlas a alumnos de 6º del Secundario, donde los futuros ingresantes comienzan a cursar la materia Matemática para Ingeniería, la primera de sus 13 carreras. Según datos de la facultad, la inscripción para este curso de ingreso anticipado -que comenzará el 26 de este mes- ya cuenta con más de 800 aspirantes.

Para el decano de Ingeniería, se trata de una apuesta al futuro que, asegura, estará en las carreras relacionadas con la ciencia y la tecnología: “¿Quién, sino, le va a dar sostenibilidad a la humanidad? La contención social, la salud -que va en paralelo con la sostenibilidad-, las nuevas formas de energía, los avances en las vías de comunicación o en inteligencia artificial solo pueden ser apuntalados por este tipo de carreras”, vaticina. En este sentido, otra ventana a ese futuro la ofrece la carrera Ingeniería en Computación, que la unidad académica de 1 y 47 dicta en conjunto con Informática.

Y esta es, a su vez, una de las facultades cuyos egresados no alcanzan para responder a las altas demandas del sector. Pues, tal como se informó en una reciente nota publicada por este diario, en tiempos en que la crisis arrecia sobre casi todas las áreas, la industria del software se expande, y en particular en La Plata, donde 300 puestos laborales esperan cubrir sus vacantes.

Es exactamente el doble de los 150 graduados que registró el año pasado la facultad de Informática, que desde su creación, hace 20 años, tituló a 2.000 alumnos. Hoy, cursan en 50 y 120 más de 3.000 estudiantes -este año ingresaron 1.300, distribuidos entre sus cinco carreras-. Patricia Pesado, que es la decana de Informática, destaca que “los alumnos reciben ofertas laborales desde los primeros años de la carrera, y en gran proporción aceptan estas propuestas”.

Agrega que algunos trabajan mientras estudian, otros abandonan la carrera para trabajar y, entre estos últimos, un porcentaje importante retoma sus estudios luego de un tiempo, entendiendo “que un programador o desarrollador sin título tiene un techo de crecimiento y seguramente no podrá aspirar a puestos de mayor jerarquía”. Para evitar esa “fuga”, desde la facultad apuestan a una batería de estímulos, como la premiación a alumnos que el año anterior se destacaron con un número significativo de asignaturas aprobadas.

ÁREAS DE VACANCIA

Las tecnologías de la informática, la comunicación y el software entran, así, en las denominadas áreas de vacancia bonaerenses, según se desprende del mapa de la educación superior que el Ministerio de Educación de la Nación elaboró el año pasado. El objetivo fue incentivar (con becas, por ejemplo) a los jóvenes a optar por carreras estratégicas -Ingeniería, Informática, Matemática, Química, Física, entre otras vinculadas a las ciencias básicas o aplicadas- u otras como enfermería, un campo con déficit en todo el país (hay menos de uno por médico, cuando debería haber de tres a cinco).

También, áreas de la construcción, la industria -alimenticia, química, automotriz, metalúrgica-, otras vinculadas a los procesos químicos y extractivos, electrónica o automatización; la pesca, la producción alimentaria y agropecuaria reclaman a gritos graduados en la Provincia.

Ese diagnóstico, subraya el secretario de Políticas Universitarias de la Nación, Pablo Domenichini, “es fundamental para el futuro de nuestro país, al permitir determinar cuáles son las áreas de saber y profesiones que cada región demanda ahora y para los próximos años”. Para el presidente de la UNLP, Fernando Tauber, “todo tiene un valor relativo. En otras regiones hablar de industrias culturales sería un tema de difícil traducción, pero en La Plata, que es la capital del corto publicitario, estudiar cine o diseño industrial en Bellas Artes es importante”. Por eso, sostiene, “decir ‘produzcamos muchos ingenieros que eso siempre hace falta’ no es una visión completa. Tenemos que producir ingenieros pero también enfermeros o acompañantes terapéuticos (carrera que desde el próximo año se dictará en Psicología)”.

Tauber reconoce que la definición de “carreras prioritarias” es parte de una política pública nacional, pero, dice, la prioridad de la Universidad hoy apunta “a que el que empieza termine y eso sirve para un filósofo, un ingeniero, un bioquímico o un músico”. Se trata de un aprendizaje que consiste “en sacarnos la idea de que el solo tránsito por la Universidad mejora al individuo. Es eso, pero no alcanza si no recibís el diploma”.

El arquitecto se pone más serio para admitir que el 56% de los que pasan por la Universidad no se reciben y que un 30% abandona entre el primer y el segundo año de la carrera. “Se nos van muchos chicos, pero es parte de una Argentina de desgranamientos impiadosos, en Primaria, Secundaria y también en la Universidad”, agrega en su despacho de la Presidencia, y rescata: “Aunque el dato es menor que el que tiene el sistema, no es satisfactorio, por eso la prioridad tiene que ser que todos egresen y para eso implementamos el Programa de Rendimiento Académico Estudiantil (PRAE) en cada facultad” por el que, según datos oficiales, el año pasado se aprobaron 13.000 materias más que en el período anterior.

“Todos coincidimos en que los graduados son pocos y tienen que ser más”, dice el Director de vinculación con el graduado de la UNLP, Ignacio Ignisci y aporta los datos más recientes de egreso: los comprendidos entre abril y julio de este año. Se observa allí que de 2.287 egresados, 137 (6%) se graduaron en Ingeniería, 93 (4,1%) en Ciencias Exactas, 53 (2,4%) en Informática - incluye la carrera Ingeniería en Computación-, 41 (1,8%) en Agrarias, 28 (1,2%) en Medicina y 21 (0,9%) en el Observatorio. Siempre de acuerdo a este relevamiento parcial del año en curso, la mayor cantidad de diplomas se entregó en la facultad de Derecho, donde se recibieron 530 (23,2%) alumnos, seguida de la Escuela Universitaria de Recursos Humanos, con 281 (12,3%), Bellas Artes, con 206 (9%), Periodismo, con 184 (8%) y Humanidades (6,9%). Con excepción de Enfermería, apunta Ignisci, las carreras con más graduados son las que más dificultades de inserción evidencian y, como ejemplo, precisa que “apenas el 20% de los egresados en Ciencias Sociales trabaja en el sector privado, casi el 80% lo hace en el sector público”. ¿Por qué sigue primando la tradición a la hora de elegir una carrera? “Porque sigue vigente en el ideario popular aquello de m’hijo el dotor y porque hay carreras como abogacía, contador o medicina que siguen teniendo peso propio”.

El decano de Derecho, Miguel Berri, interpreta que los 3.100 inscriptos que tuvo este año la facultad -un poco menos que los 3.450 del año pasado- se debe a que “el argentino cada día está más comprometido por la defensa de la personas y de los derechos”, como así también “al amplio campo de ejercicio que ofrece la profesión, en el sentido público y privado”.

El Secretario General de la UNLP, Patricio Lorente, entiende que la elección pasa por las expectativas depositadas en carreras asociadas a un mayor prestigio, por mandatos familiares, costumbres o el “mito” que tiende a dividir “entre carreras difíciles y fáciles. Entonces, el que no sabe qué elegir finalmente se decide por una carrera tradicional”.

Taxativo, Lorente derriba el mito: “Informática o Ingeniería son tan difíciles como otras. Al menos yo, no conozco a nadie que no haya tenido que dedicar miles de horas a una carrera para recibirse”.

El secretario general de la Universidad apunta a otro de los mitos: el espanto que suelen generar las matemáticas, cuya base escolar “es muy mala y si a eso se le suma la dificultad para interpretar, no ya el problema, sino el texto que lo enuncia, el escalón del que parte el ingresante es aún más bajo”. El decano de Ingeniería refuerza:“El tramo inicial es el más conflictivo, porque el cambio de la escuela a la Universidad es grande. Muchos de los que no logran pasar a segundo año es porque no pueden romper esa barrera cognitiva. Pero cuando por fin la logran saltar, llegan a recibirse”. En este contexto, el curso anticipado de Ingeniería apunta a emparejar el desnivel que hoy entre la Universidad y la escuela.

“Reforzar conocimientos en áreas donde los pibes se sienten más inseguros ayuda a orientar con más claridad sus vocaciones y a demostrarles que la matemática, la química o la física no son un cuco”. Por su parte, Lorente pone el acento en la difusión, desde el secundario, de carreras que “pocos saben que existen”, como Meteorología, “que solo cuenta con un graduado y resulta de vital importancia en una economía agropecuaria como la argentina”.

Para el decano de la facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas, “es razonable” para una carrera relativamente nueva -empezó a dictarse en 2013-, para las posibilidades laborales y el universo de una unidad académica que este año tuvo 376 inscriptos: 181 en Astronomía, 142 en Meteorología y 53 en Geofísica. El promedio de egresados por carrera, en tanto, es de 20 al año. Son carreras que, como destaca el decano del Observatorio, Raúl Perdomo, tienen una rápida inserción laboral, pero que hoy “tampoco escapan a la crisis actual”, ya sea por las dificultades del sector empresario, como por la disminución de oferta de los organismos de Ciencia y Tecnología.

3.747 estudiantes de ramas relacionadas con Humanidades y Ciencias Sociales egresaron en 2017 de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), según se desprende de los últimos datos de la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación (SPU).

1.631 alumnos que estudiaron en áreas de las Ciencias Aplicadas o Básicas se graduaron en 2017 de la UNLP, de acuerdo a las estadísticas más recientes de la SPU.

Ingeniería Con 1650 nuevos inscriptos este año, tiene un promedio de poco más de 400 egresados por año. Para captar más aspirantes, la facultad aplica un curso de ingreso anticipado para el ciclo 2020 entre los alumnos del último año del secundario.

Las cursadas a la materia Matemática para Ingeniería -cuya inscripción continúa abierta-comienzan el próximo 26 de agosto. Informática Junto con Ingeniería, el sector integra una de las denominadas áreas de vacancia.

Solo en La Plata hay 300 puestos laborales vacantes. El año pasado, de la facultad egresó la mitad: 150. Y en sus 20 años de historia se graduaron 2.000, poco menos del total de 2.500 platenses que hoy emplea la industria del software local

 


Vuelva a HOME


AGGREKO AVISO
Lo más leído
CRÓNICAS DE BOSQUE INTERIOR NOTA DERECHA
EVENTOS ENERCLUB
PAN AMERICAN ENERGY LISTA NOTA DERECHA
BAKER MCKENZIE DERECHA NOTA LISTADO
;