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ANÁLISIS
Campanario: Revolución energética, democratizar es la clave
20/05/2016

Revolución en el área de la energía: democratizar es la clave

LA NACIÓN

SEBASTIÁN CAMPANARIO

Quiero una computadora para la maestra, para el recolector de basura, para la abuela jubilada en Nebaska", les dice en la película Jobs el actor Ashton Kutcher (personifica al fundador de Apple) a los integrantes de su equipo de trabajo. La escena transcurre a principios de los 80, cuando Jobs daba los primeros pasos con la legendaria Macintosh, la computadora personal que apuntó a "democratizar" el mercado de PC hogareñas. Hasta ese momento, interfaces caras, complicadas y feas estéticamente había dejado a la mayor parte de la población afuera del boom computacional: hacían falta mediadores (técnicos expertos) para poder acceder a ellas. La iniciativa de Jobs destruyó ese statu quo y ayudó a "democratizar" el mercado de la información, creando en los años siguientes nueva riqueza.

Hay quienes creen que una revolución similar se está gestando en el área de la energía. Que en poco tiempo, gracias a tecnologías exponenciales como la inteligencia artificial, Internet de las cosas o química de materiales, las personas comunes serán consumidores y productores de energía a la vez, y podrán elegir qué tipo de energía utilizar, elegir por costo, impacto ambiental, etcétera.

"Creo que el cambio va a ser mucho más dramático del que muchos piensan", cuenta a LA NACION el emprendedor argentino Will Perego, de 50 años, quien dirige en los Estados Unidos la empresa mPower, que fabrica y distribuye generadores solares portátiles. "El aspecto más relevante de la democratización de la energía es su descentralización: pasaremos de unas pocas centrales eléctricas, con problemas de todo tipo en costos y contaminación ambiental, a millones de hogares que generarán su propia energía alternativa y elegirán cómo usarla o comercializar los sobrantes", explica este empresario que en el pasado se dedicó al entretenimiento y a la tecnología 3D. La producción centralizada y las centrales eléctricas equivalen al mainframe de las vieja era de las computadores, y tenderán a desaparecer, según su visión.

Scott Elrod, vicepresidente de una firma de software en Palo Alto, escribió recientemente en TechCruch un artículo que proyecta la revolución que se viene en esta materia. "Hay una serie de tecnologías emergentes que cambiarán por completo la dinámica del mercado energético que vivimos hasta ahora. En lugar de consumidores cautivos con unas pocas alternativas, habrá consumidores activos que demandarán y ofrecerán energía, en tanto los costos de conservarla también están cayendo drásticamente", escribió Elrod.

Como se trata de un sector lleno de lo que los economistas llaman "fallas de mercado", y encima impone enormes costos ambientales, el de la energía es uno de los segmentos que más rápido parecen estar avanzando en procesos de cambio. Esta semana se supo que en Japón -país a la vanguardia en agenda de innovación- ya hay más terminales de carga para autos eléctricos que estaciones de servicio de nafta o gas. "En energía solar hay claramente exponencialidad. El costo de un panel solar se redujo 99% en 35 años, y bajará otro 75% desde el nivel actual de acá a diez años", dice Perego. La firma más grande del mundo en este mercado, Solar City, del emprendedor Elon Musk, realizó 300.000 instalaciones en ocho años y planea completar 700.000 más en los próximos tres años.

"Creo que así como el carbón impulsó el siglo XIX y el petróleo y el gas impulsaron el siglo XX, las energías renovables van a impulsar el siglo XXI. Esto se debe a que son fuentes de energía mucho más abundantes y sus costos caen a ritmo vertiginoso, tornándolas competitivas", dice Ignacio Peña, especialista en esta agenda y fundador de Surfing Tsunamis. Y agrega: "Además, está cayendo de forma acelerada el costo de las baterías, y los autos eléctricos se están tornando cada día más accesibles en costo y atractivos en desempeño."

Para Peña, "la Argentina tiene una de las mejores condiciones del mundo para energía solar y eólica, sin hablar de sus yacimientos de litio. Pero hasta ahora apostó neciamente a la energía del pasado. Afortunadamente el nuevo gobierno reconoció el potencial de las energías renovables y está tomando medidas decididas para su desarrollo ". Uno de los fundadores de Singularity University, el ingeniero venezolano José Luis Cordeiro, que estuvo de visita en Buenos Aires hace dos meses, fue igual de contundente: "Olvídense de Vaca Muerta, eso va a valer cero", sostuvo Cordeiro.

"En la Argentina hay un importante déficit de suministro eléctrico tanto por la generación como por el acarreo de electricidad", dice ahora Ernesto Frezza, de Goal Zero, una empresa de dispositivos portátiles para energía solar. "Sea en las ciudades, con redes casi al límite de la saturación o en las zonas rurales (casi un 30% del total de la población rural no dispone de servicio eléctrico) hay un gran campo de acción y muchas posibilidades de desarrollo para las energías renovables", completa Frezza.

Las tecnologías que constituyen la "Macintosh" para democratizar la energía son, además de los nuevos materiales que generan dispositivos más livianos, flexibles y baratos para captar y almacenar energía solar y eólica; la multiplicación de sensores (Internet de las cosas), que permitirán en un futuro cercano informarnos si conviene ducharnos con agua caliente antes o después de desayunar a la mañana (en términos de costo energético e impacto ambiental), con circuitos de inteligencia artificial que conecten a todas las partes.

Nada es tan sencillo y tan rápido. El desplome del precio del petróleo hace que muchas de estas tendencias se lentifiquen, en tanto que no son rentables con un costo del crudo tan bajo. Y las complicaciones geopolíticas y burocráticas abundan: la última novela de Jonathan Franzen, Pureza, cuenta la vida de Purity Tyler, una chica que trabaja en una firma de venta telefónica de "paquetes" (con bonos y descuentos) de energía alternativa. Franzen se burla de la corrección política de un esquema que nadie termina de entender. "Es mi novela contra las ilusiones de libertad tecnológica que tratan de vendernos los peligrosos iluminados de Silicon Valley", explicó en agosto pasado Franzen en su casa de Santa Cruz (California), en una entrevista con El País Semanal.

Hace tres semanas, en una reunión con inversores, el CEO de Google Sundar Pichai dio una pista de hacia dónde está virando el principal paradigma de negocios en empresas de frontera: pasamos de una etapa de digital first (lo digital en primer término) a una de mobile first, y ahora entramos en la de AI first (la inteligencia artificial es la que manda). En su famoso spot de 1984 para lanzar la Macintosh, Jobs se imaginó un mundo gris, uniforme y orwelliano, al que llegaba una lanzadora de martillo que rompía una pantalla (el statu quo). ¿Podrán las nuevas tecnologías emergentes hacer lo mismo con el actual marco energético?


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