El presidente de la cámara advirtió en Rosario que los proveedores deberán unir capacidades para responder a la demanda de los proyectos de gran escala y a las exigencias de las operadoras globales.
Durante la Ronda de Negocios RIGI realizada hoy en esta ciudad, la Cámara Argentina de Proveedores Mineros (CAPMIN) participó del panel de Cámaras sectoriales. Su presidente, Manuel Benítez, planteó un diagnóstico del sector y subrayó la necesidad de que la cadena de suministros nacional adopte esquemas de integración estratégica para abastecer a los proyectos de gran escala que se desarrollan en el país.
Benítez sostuvo que la Argentina se encuentra en la antesala de un ciclo productivo minero de magnitudes desconocidas para la historia económica reciente. Como ejemplo, mencionó el avance de los yacimientos de cobre en San Juan, con cinco proyectos de envergadura listos para ingresar en etapas clave de ejecución. A ello se suma el impulso sostenido del litio, la plata, el oro y las tierras raras en provincias como Catamarca, Salta, Jujuy y Mendoza.
Exigencia técnica y escala asociativa
Uno de los ejes centrales de su exposición fue la preparación de las empresas proveedoras frente al desembarco de conglomerados internacionales, como Rio Tinto o el proyecto Vicuña de Lundin. Según explicó, las operadoras globales replican en el país normativas de alta exigencia originadas en mercados como Australia, Canadá, Estados Unidos o Chile, especialmente en seguridad operativa, trazabilidad y sustentabilidad ambiental.
En ese marco, destacó que el país cuenta con capital humano calificado, proveedores profesionales y técnicos de primer nivel, respaldados por la tradición metalúrgica y manufacturera de provincias como Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, además de una red científica e industrial preparada para abastecer al sector.
Sin embargo, advirtió que la clave para no quedar relegados en las grandes licitaciones está en superar las limitaciones individuales y construir una verdadera matriz asociativa.
“El desafío actual no distingue entre proveedores locales o nacionales de forma excluyente; el reto es la escala. Si una demanda requiere cien unidades de transporte y una pyme dispone de cincuenta, el camino es la unión de capacidades para ofrecer un servicio unificado, con choferes profesionalizados y estricto control ambiental. El espíritu gregario y el trabajo conjunto son la única vía para consolidar un modelo de progreso, riqueza y empleo estable en el tiempo”, afirmó.