El sector energético registró un saldo positivo de USD 1.600 millones en la balanza comercial de septiembre
Neuquén y Vaca Muerta consolidan el despegue energético del país, impulsados por la expansión de infraestructura de transporte y la creciente actividad en pozos no convencionales.
La industria hidrocarburífera argentina atraviesa uno de los momentos más expansivos de su historia reciente. Según los últimos registros oficiales, la producción nacional de petróleo registró un nuevo hito histórico, posicionándose cada vez más cerca de la meta simbólica de un millón de barriles diarios, un volumen que consolidaría al país como un exportador neto de energía a escala regional y global.
En septiembre, las exportaciones energéticas alcanzaron los USD 1.781 millones, con un crecimiento interanual del 89,1%, equivalente a un incremento de USD 840 millones respecto de septiembre de 2025. De esta manera, los productos energéticos representaron el 17,7% del total de las exportaciones argentinas.
Entre los principales productos exportados se destacó el aceite crudo de petróleo, con ventas por USD 1.127 millones, equivalentes al 11,2% del total de las exportaciones del país durante septiembre.
A su vez, en los primeros 9 meses de 2026, las exportaciones energéticas sumaron USD 12.452 millones, con un crecimiento interanual del 56,6%.
Estos resultados reflejan el creciente aporte de la energía al comercio exterior argentino y consolidan al sector como uno de los principales generadores de divisas para el país. El crecimiento de las exportaciones energéticas fortalece el saldo comercial y contribuye a una mayor generación de recursos para la economía argentina.
El fenomenal incremento responde principalmente al desarrollo sostenido de los yacimientos no convencionales en la formación Vaca Muerta (en la Cuenca Neuquina), que continúa batiendo récords de productividad mes a mes gracias a:
+ Eficiencia operativa y técnica: Mejoras sustanciales en los tiempos de perforación y fractura hidráulica, logrando pozos más productivos y con menores costos operativos por barril.
+ Ampliación de la infraestructura de evacuación: La habilitación y optimización de nuevos gasoductos y oleoductos (como los proyectos de ampliación de Oldelval y los tramos hacia el Atlántico y el Pacífico) han destrabado el cuello de botella histórico que limitaba la salida de la producción hacia los mercados de exportación.
+ Inversiones estratégicas: Fuerte desembolso de capital por parte de las principales operadoras energéticas nacionales e internacionales, apostando a la seguridad jurídica y a la rentabilidad del shale oil.
Impacto macroeconómico y balanza comercial
Este salto productivo no solo garantiza el autoabastecimiento interno de combustibles, sino que redefine por completo la balanza comercial de la Argentina. Con saldos exportables crecientes hacia países limítrofes y mercados internacionales de ultramar, el sector hidrocarburífero se consolida como uno de los principales generadores de divisas genuinas para la economía nacional, aliviando las restricciones externas y potenciando el empleo directo e indirecto en toda la cadena de valor industrial.