Sube la informalidad laboral al 45% y el desempleo trepa a 7,9%, con mayor deterioro en el interior del país
La Encuesta Permanente de Hogares del segundo trimestre de 2026 mostró una tasa de actividad en máximos de la serie, pero con una suba estadísticamente significativa de la informalidad y del desempleo en los aglomerados del interior; el mapa por regiones deja contrastes entre los polos de Neuquén y San Juan y la Patagonia petrolera tradicional
El INDEC difundió el informe "Mercado de trabajo. Tasas e indicadores socioeconómicos (EPH)" correspondiente al segundo trimestre de 2026, con datos relevados entre el 22 de marzo y el 13 de junio sobre una muestra de 26.460 viviendas en los 31 aglomerados urbanos del país. El dato más relevante que remarca el propio organismo no es el desempleo en sí —que no tuvo una variación estadísticamente significativa respecto de un año atrás—, sino el salto de la informalidad laboral y el deterioro relativo del mercado de trabajo fuera del Gran Buenos Aires.
Más actividad, pero con desocupación en alza y sin cambios significativos en el empleo
La tasa de actividad —la población económicamente activa (PEA) sobre el total— se ubicó en 48,9%, con una suba de 0,8 puntos porcentuales (p.p.) respecto del segundo trimestre de 2025, la única variación que el INDEC identifica como estadísticamente significativa entre las tres tasas principales. La tasa de empleo (45,0%) y la de desocupación (7,9%) no registraron cambios significativos en la comparación interanual, aunque esta última sí subió en términos nominales desde el 7,6% de un año atrás.
"Las tasas de empleo y desocupación no registraron variaciones significativas respecto al mismo período del año anterior. La tasa de actividad (48,9%) registró una suba estadísticamente significativa de 0,8 p.p. respecto al mismo trimestre de 2025", precisa el INDEC.
En números absolutos, sobre una población de referencia de 30,2 millones de personas en los 31 aglomerados relevados: 14,7 millones integran la PEA, 13,6 millones están ocupadas y 1,16 millones están desocupadas.
El dato que el propio INDEC destaca: sube la informalidad
El hallazgo que el organismo eligió subrayar en sus "destacados del trimestre" es la informalidad laboral, que alcanzó 45,0% de la población ocupada, con un aumento de 1,0 p.p. respecto de un año atrás —estadísticamente significativo—. Dentro de ese universo informal, además, creció con fuerza el peso de los trabajadores por cuenta propia: pasaron de representar 34,3% a 37,3% de los informales (+3,0 p.p.).
La foto completa de formalidad/informalidad por tipo de unidad económica queda así: Por categoría ocupacional, el 70,5% de los ocupados son asalariados (9,6 millones), de los cuales el 62,1% tiene descuento jubilatorio (formal) y el 37,9% no.
El 29,5% restante son no asalariados (4,0 millones): 86,5% cuenta propia, 11,8% patrones y 1,7% trabajadores familiares sin remuneración. En materia de intensidad de la ocupación, el 58,0% son ocupados plenos, 27,6% están sobreocupados (más de 45 horas semanales), 12,4% subocupados y 2,0% no trabajó en la semana de referencia.
El interior del país, el punto más débil del informe
Mientras el promedio nacional se mantuvo relativamente estable, los aglomerados del interior (es decir, todo el país excepto el Gran Buenos Aires) mostraron el deterioro más marcado, tanto en la comparación interanual como trimestral:
Interanual: la desocupación y la subocupación demandante en el interior subieron de forma significativa 1,3 p.p. y 0,9 p.p., hasta ubicarse en 7,6% y 9,1%, respectivamente.
Trimestral: la desocupación en el interior pasó de 6,8% a 7,6%, una suba de 0,8 p.p. que el INDEC también marca como significativa.
Este dato es relevante para la industria: buena parte de la actividad minera y de hidrocarburos del país se desarrolla justamente fuera del Gran Buenos Aires.
El mapa regional: Cuyo y Patagonia por debajo del promedio, con matices puertas adentro
A nivel de las seis regiones estadísticas de la EPH, la desocupación quedó así en el segundo trimestre:

Tanto Cuyo como Patagonia —regiones con fuerte presencia minera y energética— presentan una desocupación regional por debajo del promedio nacional (7,9%), con coeficientes de variación bajos (10,3% y 13,7% respectivamente) que dan confiabilidad estadística al dato.
Bajando a nivel de aglomerado individual, sin embargo, aparecen contrastes marcados que vale la pena mirar con cautela metodológica, porque el propio INDEC advierte que las estimaciones con coeficiente de variación (CV) superior a 25% "deberían ser consideradas como no confiables":

Si bien Neuquén-Plottier (epicentro de Vaca Muerta) y Gran San Juan (polo minero) muestran las desocupaciones más bajas entre los aglomerados asociados a la actividad extractiva, y Comodoro Rivadavia-Rada Tilly (cuenca del Golfo San Jorge) la más alta de la Patagonia, el tamaño muestral de estos aglomerados hace que esas estimaciones puntuales tengan coeficientes de variación elevados. El dato más sólido, con menor margen de error, sigue siendo el regional: Cuyo y Patagonia por debajo de la media nacional, aun con el deterioro generalizado del interior.
Lo que no permite ver la EPH
El informe no desagrega el empleo por rama de actividad de forma que permita aislar minería o hidrocarburos como categoría propia: quedan diluidos dentro de "actividades primarias" (apenas 0,4%-0,5% del empleo total en el Cuadro 1.4) o de "otras ramas" —que agrupa además el suministro de electricidad, gas y agua—. Para un análisis sectorial fino de empleo minero-energético, la EPH solo permite trabajar por aproximación geográfica, con las salvedades de confiabilidad estadística señaladas arriba.