El nuevo informe de Perspectivas Económicas de la OCDE (junio 2026) pone el foco en cómo la disrupción en el Estrecho de Ormuz reconfigura el panorama energético global y regional. Para la Argentina, el escenario es ambivalente: el alza del crudo frena la desinflación, pero también potencia a un sector que ya es uno de los motores de las exportaciones.
El editorial que abre el informe, firmado por el economista jefe de la OCDE, Stefano Scarpetta, no deja dudas sobre el factor que está reordenando las proyecciones globales: "las interrupciones del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, junto con los daños sufridos en las infraestructuras energéticas, han provocado un fuerte aumento de los precios de la energía y han elevado el costo de los fertilizantes y otros insumos industriales críticos".
El organismo trabaja con dos escenarios: uno de "perturbaciones limitadas en el tiempo" y otro de "perturbaciones prolongadas". En el primero —el que asume el informe como base—, "proyectamos que el crecimiento económico mundial se ralentice del 3,4% en 2025 al 2,8% en 2026, antes de recuperarse hasta el 3,1% en 2027", mientras que la inflación del G-20 subiría al 4,0% este año.
El doble filo para la Argentina
Para la Argentina, que combina su carácter de exportador energético neto creciente con una economía todavía en proceso de desinflación, el informe identifica un efecto cruzado. Por un lado, "el conflicto en evolución en el Oriente Medio ha provocado un aumento en el precio de los combustibles, lastrando así los esfuerzos por reducir la inflación".
Por el otro, ese mismo contexto "respaldará" la acumulación de reservas vía mayores ingresos por exportaciones, "gracias a la previsión de una cosecha récord y al aumento de los precios del petróleo en el corto plazo". En otras palabras: lo que encarece la nafta en el surtidor también puede traducirse en más dólares genuinos por las exportaciones de Vaca Muerta.
"Ante el aumento del precio de los combustibles en el primer semestre de 2026, será durante el segundo semestre del año que la desinflación cobrará un nuevo impulso", proyecta el organismo, que estima la inflación general promedio en torno al 31% para 2026 y 16% para 2027.
Subsidios al gas: la OCDE vuelve a insistir
Entre las recomendaciones de política para Argentina, el capítulo país repite un planteo de fondo para el sector energético: "la eliminación de los subsidios restantes al gas natural, acompañada de mecanismos de apoyo para los hogares de bajos ingresos, contribuiría a enviar señales de mercado para orientar la reasignación de recursos hacia fuentes de energía alternativas a más largo plazo".
La recomendación se da en un marco de consolidación fiscal que el organismo destaca como un activo positivo: prevé "pequeños superávits totales tanto en 2026 como en 2027", apoyados en el control del gasto, mayores ingresos por derechos de exportación y mejoras en la administración tributaria.
La región: cada país, su propia respuesta a la energía cara
El informe dedica un capítulo completo a comparar cómo los distintos países de América Latina están absorbiendo el shock energético, con implicancias directas para el debate sobre subsidios y precios de combustibles en Argentina:
Brasil, exportador neto de petróleo, eliminó impuestos e introdujo subsidios al diésel y al GLP, financiados con un impuesto temporal del 12% a las exportaciones de crudo y uno del 50% a las exportaciones de gasóleo, en un paquete diseñado para ser fiscalmente neutro.
México mantiene su histórico mecanismo de estabilización (IEPS), que reduce impuestos a los combustibles cuando sube el precio internacional, financiado con la mayor renta petrolera.
Chile dejó que la suba internacional se traslade "en gran medida" a los precios internos vía su Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO), con ayudas focalizadas en transporte público, taxis y transporte escolar.
Colombia y Perú también cuentan con mecanismos de estabilización, aunque la OCDE advierte que "siguen implicando subsidios implícitos en algunos segmentos".
El organismo es categórico respecto del enfoque que recomienda hacia adelante: "los subsidios generalizados pueden ser costosos, regresivos, difíciles de revertir, además de reducir los incentivos al ahorro energético", por lo que las respuestas deben ser "temporales y focalizadas".
La ventana regional: renovables y diversificación
En la lectura de mediano plazo, la OCDE conecta la crisis energética actual con una oportunidad estructural para la región: "la vulnerabilidad de nuestras economías ante un único punto crítico pone de manifiesto la necesidad de intensificar los esfuerzos para reforzar la resiliencia de las cadenas de suministro —en este caso, especialmente mediante la diversificación de las fuentes de energía— y mejorar la eficiencia energética".
Para Argentina, ese mensaje se entrelaza con el rol creciente del gas de Vaca Muerta tanto en el abastecimiento doméstico como en las exportaciones regionales —incluyendo los acuerdos de integración energética con Chile que se discuten en paralelo a este informe— y con el debate, abierto desde hace tiempo, sobre el ritmo de desmantelamiento de los subsidios energéticos domésticos.