El estudio técnico del organismo identifica más de 190.000 toneladas de estos minerales críticos en el país. En el Congreso, un proyecto de ley busca declararlos estratégicos y sumarlos al RIGI para atraer inversiones y competir en la transición energética global.
Mientras el mundo avanza a pasos agigantados hacia la descarbonización y la digitalización, la puja geopolítica internacional se concentra en recursos cada vez más específicos. En este escenario, Argentina vuelve a quedar bajo los focos de los mercados globales. Un exhaustivo informe técnico publicado por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) ha trazado la primera gran hoja de ruta de los Elementos de las Tierras Raras (ETR) en el territorio nacional, revelando un potencial de recursos identificados que alcanza las 190.395 toneladas.
El documento, titulado "Elementos de las tierras raras. Panorama general y evaluación del potencial en la República Argentina" y elaborado por el especialista Eduardo Zappettini, dejó de ser un paper estrictamente científico para convertirse en el eje de un debate legislativo crucial. En las últimas horas, bloques de la Cámara de Diputados presentaron el proyecto de ley “Impulso a las Tierras Raras”, el cual busca modificar el Código de Minería para categorizar a este grupo de 17 elementos químicos (15 lantánidos, más el escandio y el itrio) como sustancias de primera categoría y minerales estratégicos para el desarrollo nacional.
¿Qué son las tierras raras y por qué todos las buscan?
A pesar de su nombre, no son necesariamente escasas en la corteza terrestre, pero sí es extremadamente complejo encontrarlas en concentraciones económicamente explotables y procesarlas de forma pura. Minerales como el neodimio, el praseodimio, el lantano y el itrio son componentes vitales e irremplazables para la fabricación de imanes permanentes de alta potencia.
Sin estos imanes, es imposible construir los motores de los vehículos eléctricos, las turbinas de los generadores eólicos, teléfonos inteligentes, satélites, radares y sistemas de defensa avanzados. Actualmente, China monopoliza cerca del 70% de la producción mundial y el 90% del imantado tecnológico, lo que ha empujado a potencias occidentales como Estados Unidos y la Unión Europea a buscar desesperadamente proveedores alternativos en América Latina.
El mapa del tesoro oculto en las provincias
El informe del SEGEMAR ratifica la existencia de yacimientos y manifestaciones de tierras raras distribuidas a lo largo de una gran diversidad de regiones geológicas del país. El desglose del potencial argentino incluye:
San Juan (Valle Fértil): Se detectaron importantes mineralizaciones aún no evaluadas completamente en estructuras llamadas pegmatitas, posicionando a la provincia como uno de los focos de exploración más prometedores.
Río Negro y Chubut (Patagonia): El área de Sierra Grande (antiguo yacimiento de hierro) y el proyecto de uranio Amarillo Grande registran una presencia silenciosa pero valiosa de itrio y lantano en horizontes ferríferos, según confirmaron antiguas campañas de Fabricaciones Militares y reevaluaciones recientes.
Noroeste (Salta y Jujuy): Áreas asociadas a rocas ígneas y carbonatitas que muestran anomalías de alta concentración de estos elementos.
Región Central (San Luis, Córdoba y Santiago del Estero): Depósitos secundarios en zonas serranas y áreas de pegmatitas que amplían el inventario nacional.
Plataforma Continental: El informe incluso abre la puerta a la prospección en áreas submarinas del territorio argentino.
El plan para atraer capitales: Inclusión en el RIGI
El desarrollo de la minería de tierras raras requiere un altísimo componente tecnológico e inversiones de capital de riesgo que tardan entre 5 y 10 años en materializarse en una mina operativa. Es por esto que el proyecto legislativo que acompaña al informe del SEGEMAR propone incorporar de manera explícita la exploración y explotación de estos minerales al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
De aprobarse, las corporaciones internacionales que decidan apostar por las tierras raras en suelo argentino contarían con sustanciales beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios, un anzuelo económico diseñado para competir directamente con mercados mineros consolidados como Australia o Canadá.
Desafíos geopolíticos y ambientales
La ventana de oportunidad está abierta. Tras la firma en 2024 del Memorándum de Entendimiento sobre Cooperación en Minerales Críticos entre Argentina y Estados Unidos, el interés de los capitales norteamericanos ha ido en aumento.
Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos. Expertos del sector advierten que el verdadero desafío de la Argentina no será solo "extraer" el mineral de la roca, sino avanzar en la cadena de valor local: el refinamiento químico (separación de los elementos) y la posterior industrialización. Lograrlo transformaría al país de un mero exportador de materias primas a un actor estratégico clave en la seguridad tecnológica global del siglo XXI.