La gerencia de la división chilena completó el Mantenimiento Mayor 2026 (MM26) tras un despliegue de 30 días y 6.000 trabajadores. Los trabajos incluyeron el recambio de las correas transportadoras de mayor tensión del mercado mundial y el overhaul de tres chancadores primarios, logrando un acumulado de 9 millones de horas sin accidentes.
La minería subterránea a gran escala acaba de registrar un hito de ingeniería y gestión de activos sin precedentes. La División Chuquicamata de Codelco finalizó con éxito su Mantenimiento Mayor 2026 (MM26) en su operación subterránea, un proceso técnico industrial considerado uno de los más complejos y masivos del sector a nivel internacional. La parada de planta demandó más de 30 días de ejecución continua y un despliegue logístico que movilizó a cerca de 6.000 operarios y técnicos especializados.
El foco de la intervención estuvo puesto en la renovación integral de los componentes más críticos del sistema de transporte de mineral, una red de ingeniería que conecta las entrañas de la mina con la planta Concentradora en la superficie. Los trabajos se ejecutaron bajo una estricta rigurosidad de seguridad ocupacional, permitiendo a la gerencia del área alcanzar una marca histórica: superar las 9 millones de horas hombre sin accidentes con tiempo perdido.
Ingeniería de vanguardia: El recambio de las correas de mayor tensión de la industria
El corazón técnico de la MM26 radicó en el reemplazo de activos que operan bajo condiciones extremas de carga y fricción. La parada programada contempló el recambio de las correas transportadoras C01 y C02, reconocidas técnicamente en la industria global por registrar los niveles de tensión más altos del mercado minero actual.
Asimismo, las cuadrillas completaron el recambio y optimización de la correa Overland (OLC) —el cordón umbilical que traslada el mineral triturado hacia la superficie— junto con el cambio de su polea motriz principal y el overhaul completo de tres gigantescos chancadores primarios que procesan el mineral en el subsuelo.
"Estamos hablando de una intervención única en el mundo, no sólo por las características de las correas y la complejidad del sistema, sino también por el nivel de preparación que requirió, donde equipos profesionales trabajaron más de 10 años en su planificación, preparación y desarrollo", detalló Rodrigo Madrid, gerente de Mantenimiento de la Mina Subterránea.
El ejecutivo ponderó la madurez alcanzada por la organización mediante la consolidación del Sistema Operativo de Mantenimiento (SOMA), una metodología interna basada en la estandarización de procesos y el fortalecimiento de la planificación predictiva que fue clave para coordinar las múltiples disciplinas técnicas que confluyeron en el yacimiento.
El factor humano y la resiliencia en el subsuelo
Ejecutar tareas de alta complejidad mecánica confinadas en la infraestructura subterránea representa uno de los mayores desafíos en materia de gestión de riesgos laborales. Desde la supervisión técnica ponderaron que el éxito del programa radicó en el alineamiento de los equipos en torno a protocolos rigurosos de control de fatalidades.
Por su parte, Víctor Yáñez, Superintendente de Mantenimiento de Transporte de Mineral, puso el eje en la resiliencia demostrada por el personal de operaciones y contratistas frente a las complejidades lógicas de una parada de esta escala:
"La seguridad fue el eje central de toda la mantención. Cada etapa se ejecutó con planificación, control y un foco permanente en el cuidado de las personas. Hubo momentos complejos, pero el equipo nunca bajó los brazos. Ese trabajo disciplinado nos permitió desarrollar esta intervención sin incidentes y superar, como gerencia, las nueve millones de horas sin accidentes", remarcó Yáñez.
En sintonía con este análisis, Pamela Bolaños, ingeniera jefa de Ejecución Mantenimiento Subterráneo, valoró el compromiso de las células de trabajo en el terreno: "El trabajo colaborativo fue esencial para alcanzar este resultado. Tuvimos equipos enfocados en un propósito común, manteniendo siempre la seguridad y la calidad como pilares fundamentales de cada tarea".
Con la MM26 concluida, Chuquicamata Subterránea no solo estabiliza su continuidad operacional de cara a las metas productivas fijadas por Codelco para el cierre del año, sino que deja un valioso precedente normativo y procedimental para los futuros ciclos de mantenimiento de la estatal chilena.
El desafío inmediato de la división será capitalizar la experiencia acumulada para optimizar las paradas venideras. Al respecto, Andrés Lagos, superintendente de Planificación, concluyó de forma estratégica:
"Debemos valorar la experiencia adquirida durante este proceso, capturar el conocimiento generado y transformar los aprendizajes en una base sólida para los próximos años. El principal desafío es proyectar tempranamente las futuras mantenciones, fortaleciendo nuestras capacidades de planificación y preparación para enfrentar con éxito los escenarios que vienen".