La ministra de Energía, Ximena Rincón, expuso la agenda pública de superficie que fija plazos y productos verificables para el sector eléctrico, el mercado de combustibles y la transición tecnológica.
El ordenamiento técnico y el diseño normativo para regular la infraestructura de transmisión y el abastecimiento en el mercado sudamericano registran nuevas directrices oficiales.
El Ministerio de Energía de Chile formalizó la presentación de la "Ruta Energética 2026-2030", una hoja de trabajo programática que establece las prioridades operativas, los plazos regulatorios y los productos verificables para la gestión del sector durante los próximos cuatro años. La agenda fue entregada a los representantes de los Consejos de la Sociedad Civil del Ministerio, la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN) y la Comisión Nacional de Energía (CNE)
Diagnóstico de red y compromisos a 2030
El documento de superficie toma como línea de base los indicadores del balance fiscal y operativo de 2025, período en el cual dos tercios de la generación eléctrica provino de fuentes renovables. Sin embargo, el informe técnico identifica brechas estructurales de transmisión y continuidad de servicio, detallando que se registraron un promedio de 15,2 horas de interrupción eléctrica (SAIDI) sin fuerza mayor, cuellos de botella que provocaron el vertimiento de más de 6.000 GWh de energía renovable variable, y un índice donde el 64% del consumo final aún depende de combustibles fósiles importados, lo que representó un costo de 13.200 millones de dólares.
Para subsanar estas restricciones operativas, la planificación estatal fija metas cuantitativas concretas hacia el año 2030. Entre los objetivos destacan alcanzar un peak de generación renovable del 100% en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), duplicar la capacidad instalada de generación distribuida bajo la modalidad Net Billing hasta alcanzar 1 GW, incorporar 65.000 nuevos sistemas solares fotovoltaicos para autoconsumo, y consolidar una red de electromovilidad con 6.500 puntos de carga pública, proyectando que las ventas de vehículos eléctricos representen más del 20% del mercado total. Asimismo, se prevé la suscripción de tratados internacionales para viabilizar las interconexiones eléctricas y gasíferas de superficie con Perú, Argentina y Bolivia.
Respecto a la finalidad de coordinar la transición con la estabilidad tarifaria de los consumidores residenciales e industriales, la ministra de Energía, Ximena Rincón, puntualizó: “Sin energía, no hay desarrollo. La energía es una condición habilitante para mejorar la vida de las familias, impulsar el desarrollo, fortalecer la seguridad del país y avanzar hacia una transición energética justa, segura y sostenible. Esta Ruta no pretende resolver todos los desafíos de un día para otro, pero sí ordenar el camino: estabilizar las cuentas de las personas, seguir mejorando la calidad del suministro, reducir la pobreza energética, acelerar la transición, habilitar infraestructura, destrabar inversión y modernizar el Estado”