Especialistas de Nucleoeléctrica Argentina destacaron que la aprobación de la licencia ratifica la calificación técnica de los equipos de ingeniería y la confiabilidad civil de la instalación.
El sistema eléctrico interconectado nacional ha sumado una garantía de previsibilidad técnica y regulatoria en su segmento de base. La empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) oficializó que la Central Nuclear Atucha II —denominada formalmente Central Nuclear Néstor Kirchner— obtuvo una nueva Licencia de Operación Comercial por un término de 10 años.
La autorización fue extendida tras completarse los procesos de auditoría y fiscalización técnica llevados adelante de manera sistemática por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN).
Auditoría técnica y renovación regulatoria
La renovación de la licencia habilita a la unidad de generación, ubicada en la localidad bonaerense de Lima, a continuar suministrando energía de base a la red mayorista bajo estándares operativos internacionales. La obtención del pliego administrativo demandó que los equipos de ingeniería de la planta presentaran informes exhaustivos sobre la fatiga de los materiales, la estanqueidad de los sistemas del reactor y la actualización de los protocolos de contingencia radiológica.
Al respecto, el presidente de Nucleoeléctrica, Juan Martín Campos destacó la importancia del hito administrativo para la planificación de mediano plazo del país y señaló: "Atucha II obtuvo una nueva licencia de operación por 10 años. Este logro representa la consolidación del trabajo de nuestros profesionales y técnicos, asegurando que la central continúe aportando energía limpia, segura y confiable a la matriz energética nacional, cumpliendo estrictamente con las máximas exigencias de la Autoridad Regulatoria Nuclear".
Aporte a la matriz de potencia y disponibilidad
El complejo, que cuenta con una potencia bruta de diseño de 745 MW, funciona como un eslabón crítico para la estabilidad de la tensión en el área metropolitana y el litoral. Al abastecer de manera constante a millones de hogares, el rendimiento regular de Atucha II mitiga los riesgos de cortes por saturación de líneas y reduce el uso de centrales térmicas convencionales que requieren de la importación de gasoil o fueloil en los periodos de alta demanda invernal o estival.
Por su parte, los inspectores y técnicos del sector energético manifestaron que "el verdadero valor de una extensión de licencia por una década radica en la previsibilidad macroeconómica que otorga al sistema eléctrico. Contar con un bloque continuo de energía nuclear permite diversificar la matriz y sostener las metas de descarbonización industrial bajo un entorno operativo seguro y fiscalizado".