El presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras planteó en el Senado tres ejes para convertir el auge minero en desarrollo real: estándares de clase mundial para los proveedores, una integración federal efectiva y la eliminación de impuestos provinciales que restan competitividad. También advirtió sobre los conflictos inevitables de una "crisis de crecimiento".
Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), abrió su intervención en la Jornada de Competitividad Minera del Senado con una lectura de situación clara: el sector está bastante mejor que hace un año, con el avance de los proyectos bajo el RIGI y la reciente modificación de la ley de glaciares como hitos concretos. Pero enseguida puso el foco en lo que falta.
"La minería no está instalada definitivamente en la Argentina, y no me voy a cansar de decirlo", afirmó, antes de desarrollar los tres ejes de su presentación:
1- Qué exigen realmente las empresas mineras. Los estándares que aplican a sí mismas se trasladan íntegramente a sus proveedores. No es una cuestión de precio: es una cuestión de riesgo.
2- Cómo estructurar programas de desarrollo de proveedores. Deben construirse a partir de esas exigencias concretas, incorporando también la dimensión educativa y científica.
3- Integración federal efectiva. No alcanza con que cada provincia haga lo suyo. Hace falta coordinación real, presencia en los yacimientos y revisión de la carga impositiva provincial.
Lo que piden las mineras: riesgo cero, no precio bajo
Cacciola fue contundente al describir las condiciones que impone el sector minero a sus proveedores. El precio, dijo, no es el factor determinante. Lo que define si una empresa puede entrar a trabajar en una mina es su capacidad de operar con los mismos estándares que la propia compañía minera.

"No hay posibilidad de entrar a la minería si no se cumplen los mismos estándares que tienen las empresas mineras. No es una cuestión de precio: es una cuestión de riesgo bajo." — Roberto Cacciola
La mesa federal minera y el foco en la gente
El punto que Cacciola eligió desarrollar con mayor extensión fue el de la integración federal. El 7 de mayo, en San Juan, se lanzó la Mesa Federal Minera, y el presidente de CAEM anunció que a partir de ese encuentro se elaborará un documento de trabajo —"tres o cuatro hojitas", precisó— que fije los lineamientos de esa integración y defina los pasos siguientes.
Pero más allá del formato institucional, Cacciola introdujo un argumento que distinguió su exposición de las anteriores: el riesgo de que el entusiasmo con las cifras no se traduzca en resultados concretos para la población.
"Tenemos que poner en el foco central de todo lo que desarrollemos a la gente. Porque, si no hacemos las cosas bien, la gente se va a aburrir de nosotros. Va a pensar en algún momento que hablamos de cifras impresionantes, pero que después esto no se traduce en mayor empleo y mayores posibilidades."
Para que esa integración sea efectiva, dijo, no alcanza con las declaraciones. Las empresas de los grandes clusters industriales —Mendoza, Córdoba, Santa Fe— van a tener que ir físicamente a los yacimientos, trabajar codo a codo con las cámaras de proveedores mineros de cada provincia y adaptarse a las condiciones del terreno.
El problema fiscal: ingresos brutos, sellos y tasas municipales
Uno de los puntos más concretos —y políticamente más directos— de la exposición fue el llamado a revisar la estructura impositiva provincial. Cacciola advirtió que de nada sirve que los proveedores alcancen estándares de clase mundial si después la carga tributaria subnacional los deja fuera de competencia.
Los impuestos que preocupan al sector
Ingresos brutos, impuesto de sellos y tasas municipales son los tres gravámenes que Cacciola identificó como "regresivos" y que, según planteó, las provincias deberán revisar si quieren que sus empresas locales puedan competir por los contratos de los grandes proyectos mineros.
La crisis de crecimiento: conflictos que hay que saber resolver
Cacciola cerró con una advertencia que también había formulado el secretario Lucero: lo que viene no será un camino sin tensiones. Llamó a ese proceso "crisis de crecimiento" y fue explícito en que va a generar conflictos —muchos conflictos, dijo— en distintos frentes: laboral, ambiental, comunitario, regulatorio.
La diferencia entre el éxito y el fracaso, planteó, no estará en evitar esos conflictos —que son inherentes a un crecimiento de esta magnitud— sino en la capacidad colectiva de resolverlos. Y la condición para estar en posición de resolverlos es haber hecho bien la tarea previa: estándares, integración, competitividad fiscal.
"La oportunidad es ahora. Hay que ponerse a trabajar." — Roberto Cacciola, presidente de CAEM