Manuel Benítez, Presidente de CAPMIN, advirtió en el Senado que la escala de los proyectos mineros que se vienen supera todo antecedente local y que los proveedores solo podrán responder si se agrupan, se certifican y consolidan espaldas financieras. El sector ya nuclea a 120.000 trabajadores y unas 2.500 empresas proveedoras en todo el país.
Manuel Benítez no llegó al Senado a celebrar. Llegó a hacer un llamado a la acción. Como director de la Cámara Nacional de Proveedores Mineros (CAPMIN), que agrupa alrededor de 300 empresas y 12 cámaras provinciales en todo el país, Benítez usó su turno en la Jornada de Competitividad Minera para ponerle nombre concreto al desafío que enfrenta la cadena de proveedores: una demanda sin precedentes que, si no se enfrenta de manera colectiva y organizada, puede superarlos.
"Argentina ya comenzó a caminar la gran marcha al desarrollo minero. Ya no somos una posibilidad, ya no somos una potencialidad", arrancó, en sintonía con el tono optimista pero exigente que marcó todo el encuentro. Y acto seguido puso el acelerador: "Lo que viene va a superar las posibilidades de proveer bienes y servicios a los proyectos de Argentina. No lo conocemos. No estamos acostumbrados a esto".
El sector hoy: tamaño, alcance y exportaciones
Benítez aportó una radiografía del sector proveedor tal como existe hoy. Son números que revelan una industria más robusta de lo que el debate público suele reconocer:
~120.000: Trabajadores y familias vinculadas a empresas proveedoras mineras en todo el país
~2.500: Empresas proveedoras con vinculación directa y sostenida con compañías mineras
700–750: Empresas con capacidad exportadora de servicios hacia Chile, Perú, Uruguay y Brasil
300: Empresas nucleadas en CAPMIN, con 12 cámaras provinciales en las principales regiones mineras
Ese último punto fue uno de los que Benítez subrayó con más énfasis: hay empresas argentinas de construcción y servicios que hoy operan en Perú y Chile y pagan impuestos en Argentina. "Esto es el crecimiento, esto es el desarrollo", dijo, y lo señaló como el modelo a seguir: no esperar a que las minas lleguen, sino salir a buscar el mercado global.
Por qué la escala que viene es diferente a todo lo anterior
El director de CAPMIN fue específico al contextualizar la magnitud del salto que se aproxima. Argentina tuvo en décadas recientes un solo proyecto de cobre en operación —Bajo la Alumbrera, en Catamarca— y algunos proyectos de oro en San Juan y Santa Cruz. Lo que viene en cobre es de otra categoría: proyectos como Vicuña o El Pachón implican operaciones de escala mundial, con logística, personal y demanda de servicios que ningún proveedor local tiene como referencia directa.
Benítez recordó también el contexto de precios internacionales que da sentido a esa demanda. El cobre pasó de 0,55 dólares la libra en 2001 a más de 4 o 5 dólares actuales. El oro, de 200 dólares la onza a cerca de 3.000. "Hay un mundo que está demandando minerales porque la ciencia está demandando elementos que permitan el crecimiento de la sociedad humana", resumió.
Qué se le exige a un proveedor que quiera entrar
Uno de los aportes más prácticos de Benítez fue precisar las condiciones de entrada al mercado minero, especialmente para empresas de otros sectores que quieren reconvertirse. Las exigencias no son negociables:

La tesis central: unirse o quedar afuera
Si hay una idea que atravesó toda la intervención de Benítez es que la fragmentación es el mayor riesgo que enfrenta el sector proveedor. "No alcanza uno solo", repitió en distintos momentos. "La fragmentación invalida y, además, sube los costos". Su llamado fue al "espíritu gregario": empresas que se asocian, que transfieren conocimiento, que arman consorcios para presentarse a licitaciones que ninguna podría ganar sola.
Señaló además que la competencia no vendrá solo de otras empresas argentinas, sino de proveedores de otros países. "Históricamente competíamos como país para atraer inversiones. Ahora es muy posible que los proveedores tengamos que competir con países". Y consideró que la Argentina puede darlo: "Tenemos proveedores muy fuertes. Mendoza, una potencia metalmecánica impresionante. Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba. Hay que juntarse. No hay otra salida".
El objetivo a largo plazo: un ecosistema que sobreviva a las minas
Benítez cerró con una distinción conceptual que consideró clave para entender el horizonte estratégico del sector: "Las minas pasan. Los proveedores en el mundo no pasan". El modelo a seguir, dijo, no es solo producir mineral, sino construir una industria de servicios y equipamiento minero que pueda exportar, como lo hace Australia con sus empresas METS o como lo hacen Canadá y Chile con sus cadenas de proveedores consolidadas.
"El desafío real, concreto, sin relato, es crear un ecosistema de proveedores argentinos que pueda consolidar un sistema de desarrollo económico eficiente hacia adelante. Estamos en condiciones de doblar, triplicar las empresas proveedoras con lo que se viene." — Manuel Benítez
La Cámara Nacional de Proveedores Mineros, indicó Benítez al cerrar, está a disposición junto con todas sus cámaras provinciales para avanzar en esa dirección. El mensaje fue de entusiasmo, pero sin ingenuidad: "Hay que manejar las expectativas, hay que juntarse. Si hay un escenario donde la economía argentina necesita manos, es este".