Catorce distribuidoras eléctricas acordaron con el Gobierno de Brasil renovar anticipadamente sus contratos por 30 años.
El presidente Lula encabezó en Brasilia la firma de las renovaciones anticipadas de concesiones que involucran a Neoenergia, EDP, CPFL, Energisa y otros grupos, con compromisos de modernización de redes y nuevas exigencias de calidad del servicio.
El Gobierno de Brasil cerró la renovación anticipada de 14 contratos de distribución eléctrica por 30 años, en una ceremonia encabezada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, en Brasilia. Las empresas involucradas se comprometieron a una inversión total de 130.000 millones de reales —equivalentes a unos US$ 26.458 millones— para modernizar y ampliar sus redes.
Las catorce distribuidoras atienden a 42 millones de familias en 13 de los 27 estados del país, incluyendo Río de Janeiro y parte de São Paulo, el estado más poblado e industrializado de Brasil.
Las empresas que renovaron
Entre las concesionarias con nuevos contratos figuran Neoenergia —filial de la española Iberdrola—, la portuguesa EDP y CPFL Energia —controlada por la china State Grid Corporation desde 2017—. También renovaron los grupos brasileños Light, Equatorial, Energisa y RGE.
Las más beneficiadas fueron Neoenergia, con concesiones renovadas en Bahía, Río Grande do Norte y parte de São Paulo —además de Pernambuco, donde ya había alcanzado un acuerdo previo—, y Energisa, que operará por otros 30 años en Paraíba, Sergipe, Mato Grosso y Mato Grosso do Sul.
En términos de inversión individual, Neoenergia se comprometió a desembolsar 50.000 millones de reales en los próximos cuatro años, mientras que EDP destinará 10.000 millones de reales a sus distribuidoras en Espíritu Santo y parte de São Paulo.
La excepción: Enel
La única empresa excluida de la renovación fue la filial brasileña de Enel, que opera tres concesiones en el país y enfrenta un proceso administrativo por deficiencias en la prestación del servicio.
Nuevas exigencias y más de 100.000 empleos
Los nuevos contratos reemplazan acuerdos firmados a fines de la década de 1990 e incorporan estándares más rigurosos: la satisfacción del consumidor como indicador de desempeño, planes de mejora continua, metas específicas para restablecer el servicio tras fenómenos climáticos extremos y controles anuales sobre la capacidad financiera y operativa de cada empresa.
Silveira calificó la operación como "la mayor ronda de inversiones en modernización de redes de distribución eléctrica de la historia de Brasil" y estimó que el plan generará cerca de 100.000 empleos directos e indirectos en el país.