Un nuevo capítulo del informe de la OCDE examina las trayectorias de los ingresos fiscales derivados del petróleo y la minería en 29 economías de la región.
El informe Estadísticas Tributarias en América Latina y el Caribe 2026 dedica un apartado exclusivo al análisis de los ingresos fiscales provenientes de los recursos naturales no renovables, un sector estratégico que ha mostrado una marcada sensibilidad a la dinámica de los mercados globales en 2024 y 2025.
Según el documento, el promedio regional de recaudación se situó en el 21,7% del PIB, aunque con marcadas diferencias según la dependencia de cada país de los hidrocarburos o la minería.
Volatilidad de precios y recaudación
El análisis, liderado por la CEPAL, revela que América del Sur fue la subregión más afectada por la caída de los precios internacionales de los recursos no renovables durante 2024. Esta fluctuación impactó directamente en el Impuesto a las Sociedades (IS) de las empresas extractivas, registrando un descenso promedio de 0,3 puntos porcentuales en la recaudación sectorial de los países sudamericanos.
En contraste, la producción de petróleo en países seleccionados como Argentina mostró una ligera recuperación en volúmenes exportables, mientras que otras naciones como Bolivia enfrentaron retos en la producción de gas natural seco. El informe subraya que, si se excluyen factores excepcionales como el aumento de impuestos al consumo en ciertos países, el promedio regional se mantuvo estancado en un contexto de crecimiento económico moderado.
Perspectivas para 2025
Hacia el cierre del periodo 2025, la región enfrenta el desafío de fortalecer sus marcos tributarios frente a la transición energética global. La dependencia de los ingresos por combustibles fósiles y metales básicos obliga a los países de ALC a revisar sus estructuras impositivas para reducir la vulnerabilidad ante choques externos.
El estudio concluye que la transparencia en el reporte de ingresos y la armonización de estadísticas entre organismos como la OCDE, CEPAL y BID son herramientas fundamentales para que los gobiernos locales diseñen políticas fiscales más resilientes y predecibles en el largo plazo.