América Latina y el Caribe (ALC) comenzó el año con una señal de alivio para el bolsillo de los consumidores en el rubro energético. Según el más reciente informe de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), la Inflación Energética Mensual (IEM) de la región registró un descenso del -0,11% en enero de 2026.
Este comportamiento marcó un quiebre respecto al cierre de 2025, cuando la inflación del sector se mantuvo en 0%. El reporte destaca que esta tendencia a la baja se produjo justo antes del conflicto bélico en el Golfo Pérsico iniciado en febrero, que ha vuelto a presionar los mercados internacionales.
El peso de las renovables y los subsidios
De los 20 países analizados en el reporte, 11 mostraron una reducción en sus precios energéticos. Los factores determinantes para este respiro tarifario fueron:
Aumento de subsidios: Diversos gobiernos incrementaron las subvenciones a la tarifa eléctrica.
Impulso de las renovables: La generación hidráulica y solar en meses previos permitió reducir los costos marginales de operación.
Ahorros económicos: La eficiencia del parque generador facilitó la disminución de tarifas en el primer mes del año.
En contraste, la inflación total mensual en la región subió del 0,30% al 0,35% en el mismo periodo, impulsada por incrementos en alimentos, salud, educación y vestimenta.
A pesar del alivio regional, los precios internacionales de los commodities muestran señales mixtas y volatilidad estacional:
Petróleo: Tras una tendencia a la baja en 2025 por exceso de oferta, el crudo inició una senda alcista en diciembre de 2025. En enero de 2026, el precio WTI registró una variación del 0,99%.
Gas Natural: Experimentó un aumento debido a la demanda estacional por el invierno en el hemisferio norte.
Carbón Mineral: Presenta un crecimiento sostenido desde septiembre pasado, atribuido tanto al frío extremo como a cambios estructurales por regulaciones climáticas que han limitado la oferta.