La Agencia Internacional de Energía sostiene que recortar el metano en un 75% permitiría recuperar volúmenes de gas natural equivalentes al consumo eléctrico anual de Europa.
La Agencia Internacional de Energía (IEA) ha emitido un contundente llamado a la acción para las operadoras de combustibles fósiles: la reducción de las emisiones de metano no es solo una obligación climática, sino una herramienta de supervivencia energética.
En un contexto de crisis de suministros y volatilidad de precios, el último reporte del organismo destaca que la captura de este gas podría inyectar al mercado global unos 180 mil millones de metros cúbicos de gas natural adicionales hacia 2030.
El valor de la eficiencia operativa
El metano es el principal componente del gas natural y, al mismo tiempo, un potente gas de efecto invernadero responsable de un tercio del calentamiento global acumulado. Según la IEA, gran parte de las emisiones actuales en los yacimientos de petróleo y gas podrían evitarse mediante tecnologías ya existentes de detección de fugas y la eliminación del venteo rutinario.
Para la industria energética, que genera casi el 40% del metano derivado de la actividad humana, el análisis presenta un incentivo económico directo: con los precios actuales del gas en los mercados internacionales, la inversión necesaria para capturar estas emisiones se recupera rápidamente, transformando un desecho contaminante en un recurso comercializable.
Impacto en la seguridad de los mercados
Recuperar el gas desperdiciado fortalecería drásticamente la seguridad energética. Los 180 mil millones de metros cúbicos proyectados por la IEA superan la demanda anual del sector eléctrico europeo, lo que demuestra el impacto que una gestión eficiente de los activos actuales tendría sobre la estabilidad del suministro mundial.
El organismo concluye que la reducción de emisiones de metano es la estrategia más rápida para mitigar el cambio climático en el corto plazo, ofreciendo a la vez una respuesta concreta a la escasez de energía. Para las operadoras, el mensaje es claro: la transparencia en el reporte de emisiones y la inversión en infraestructura de captura son los nuevos pilares de la licencia para operar en la industria moderna.