Sebastián Daroca, presidente interino de YPFB, advirtió que Bolivia está a las puertas de una crisis energética y que el país podría necesitar importar gas natural.
Sebastián Daroca asumió la conducción interina de la petrolera estatal con un diagnóstico contundente: reservas en caída, producción reducida a la mitad y una empresa con más de dos décadas de deterioro institucional que exige una reestructuración urgente.
Bolivia enfrenta uno de los momentos más críticos de su historia energética. Sebastián Daroca, presidente interino de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), advirtió que el país está a las puertas de una crisis energética mayor y que, de no revertirse las tendencias actuales en producción e inversión, Bolivia podría necesitar importar gas natural en un plazo de cuatro a cinco años. De materializarse ese escenario, el país pasaría de haber sido uno de los mayores exportadores de gas de la región a importador en menos de dos décadas.
"La falta de inversión en los últimos años ha generado que nuestras reservas vayan cayendo sistemáticamente, nuestra producción de gas y líquidos caiga, y esto es una tendencia que tenemos que revertir como prioridad nacional", afirmó Daroca en declaraciones al canal boliviano Unitel.
Una caída sostenida desde 2014
La producción de gas en Bolivia experimentó una reducción de casi el 50% desde el pico de aproximadamente 60 millones de metros cúbicos diarios (MMmcd) registrado en 2014. La caída se atribuye al agotamiento natural de los campos, la ausencia de inversión en exploración y una gestión que acumuló deficiencias durante más de veinte años. La anterior presidenta de YPFB, Claudia Cronenbold, dejó el cargo señalando que el estado de la empresa estaba significativamente más deteriorado de lo previsto y que los tiempos técnicos para su recomposición superaban los que ofrece la política.
Evaluación general y renovación de cargos
Daroca asumió el mando de YPFB el 23 de abril y en su primera semana de gestión tomó medidas concretas: pidió a todos los gerentes y directores regionales de la empresa que pongan sus cargos a disposición y anunció una evaluación técnica integral de la totalidad del personal, con una duración estimada de entre 15 y 20 días a cargo de un equipo especializado.
"Sabemos que hay gente valiosa que tiene una carrera hecha en YPFB, pero también sabemos que hay gente que ha estado incrustada en esta empresa haciendo daño. Es importante que empecemos esta nueva gestión con una evaluación integral de todos los profesionales", afirmó junto al ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco.
En paralelo, informó que se tomó contacto con instituciones internacionales para recibir apoyo técnico en el proceso de reestructuración, modernización y reforma integral de la empresa, y adelantó que el Ministerio de Hidrocarburos lanzará en los próximos días una nueva Ley de Hidrocarburos.
El escándalo del combustible
Según Infobae, la crisis institucional de YPFB se desarrolla en paralelo a un problema de abastecimiento y calidad de combustible que lleva más de tres meses sin resolverse. Desde enero de 2026, cuando el gobierno de Rodrigo Paz eliminó el subsidio a los hidrocarburos, comenzaron a registrarse denuncias de daños vehiculares por gasolina de mala calidad. El gobierno admitió haber distribuido gasolina "desestabilizada", aunque las versiones oficiales sobre su origen variaron: primero se atribuyó a residuos en tanques de almacenaje heredados de gestiones anteriores, y luego a supuestas redes delictivas que sustituirían combustible por agua y aceite antes de su ingreso al país.
YPFB desembolsó hasta la primera semana de abril más de US$ 1 millón en compensaciones a más de 8.000 choferes con daños mecánicos certificados. A ello se sumaron en las últimas semanas denuncias de escasez de diésel, atribuida por el gobierno a la sobredemanda de la temporada agrícola.
Inestabilidad institucional acumulada
En apenas cinco meses, Bolivia registró tres cambios en la presidencia de YPFB y dos relevos en el Ministerio de Hidrocarburos y en la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), un nivel de rotación que varios analistas señalan como uno de los factores que profundiza el deterioro del sector. Los transportistas de La Paz mantienen movilizaciones exigiendo soluciones definitivas a la crisis de combustible.