Los futuros a julio operan al alza mientras la incertidumbre geopolítica en Oriente Medio neutraliza las promesas de intervención de EE. UU. El mercado sigue bajo la presión de un suministro global que ha perdido casi un quinto de su flujo de GNL.
La iniciativa del presidente estadounidense Donald Trump para ayudar a que los barcos varados en el estrecho de Ormuz pudieran continuar su viaje no benefició a los mercados petroleros mundiales el lunes, ya que los precios subieron a 109,84 dólares.
El precio del barril (159 litros) de crudo Brent del Mar del Norte para entrega en julio aumentó un 1,54%. El domingo, Trump advirtió en su plataforma Truth Social que respondería con firmeza a cualquier obstáculo a la iniciativa que él denominó "Proyecto Libertad".
A pesar de la suba del mercado, la promesa de Trump de "ayudar a los barcos a salir" del estrecho ha generado una señal de alivio momentáneo en los operadores, quienes temían un desabastecimiento prolongado. Hasta hace pocas semanas, el bloqueo en esta vía marítima había eliminado casi una quinta parte del suministro global de gas natural licuado (GNL), provocando una volatilidad extrema en los precios.
El lunes, la cúpula militar iraní amenazó con ataques. Los buques de carga que quisieran atravesar el estrecho tendrían que coordinarse con las fuerzas armadas iraníes, declaró Ali Abdollahi Aliabadi, comandante del comando militar central.
Los precios del petróleo subieron ante las dudas de los operadores sobre la eficacia del plan estadounidense. Las conversaciones entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra se consideran estancadas.
La semana pasada, los precios del petróleo subieron a más de 126 dólares por barril, su nivel más alto desde 2022, cuando Rusia inició su invasión a gran escala de Ucrania.
El mercado energético global continúa en máxima tensión. A pesar de que el expresidente Donald Trump prometió este lunes "ayudar a los buques a salir" del bloqueado Estrecho de Hormuz, los precios del crudo Brent para entrega en julio reaccionaron con un alza superior al 1%. Este movimiento refleja que los inversores priorizan la escasez real de suministros frente a las promesas de una solución política inmediata.
La crisis, que la Agencia Internacional de Energía (AIE) ya califica como una de las "convulsiones más violentas de su historia", ha generado una brecha difícil de cerrar. Con el tránsito por Ormuz restringido, el mercado ha perdido casi una quinta parte del suministro global de gas natural licuado (GNL), un golpe que se sintió de forma "inmediata y brutal" en las cotizaciones internacionales.