El geólogo Fernando Rivera alertó que la producción mundial actual de cobre está 6 millones de toneladas por debajo de lo que la demanda requerirá en 2030.
La demanda global de cobre viene creciendo a un ritmo que la producción actual no puede sostener. Para 2030, el mundo necesitará cerca de 30 millones de toneladas del metal, frente a una producción que hoy ronda los 23,5 millones. La diferencia, más de 6 millones de toneladas, solo puede cubrirse con el descubrimiento y desarrollo de nuevos yacimientos, y Sudamérica aparece como la región con mayor potencial para lograrlo.
Así lo advirtió el geólogo Fernando Rivera, miembro del Comité Organizador del XV Congreso Internacional de Prospectores y Exploradores (proEXPLO 2026), en una entrevista con Tecnología Minera publicada por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).
El protagonismo andino en la producción mundial
Perú y Chile concentran actualmente cerca del 40% de la producción mundial de cobre, respaldados por el enorme potencial geológico de la cordillera de los Andes. Esa formación, compartida también por Ecuador, Argentina y Colombia, alberga depósitos de tipo pórfido que Rivera calificó como fundamentales para el abastecimiento global del metal.
"La región andina sigue siendo altamente prospectiva para encontrar nuevos depósitos, especialmente de tipo pórfido", señaló el especialista, destacando que países como Argentina, Colombia y Ecuador representan nuevas fronteras de exploración por su bajo nivel de desarrollo en esa actividad. "Estamos hablando de exploración muy temprana, lo que abre grandes oportunidades para futuros descubrimientos", precisó.
Las grandes mineras ya se mueven
Ante la magnitud del déficit proyectado, las principales compañías del sector global —BHP, Rio Tinto, Southern Copper y Antofagasta Minerals— ya están orientando sus esfuerzos hacia una exploración más sostenible en regiones de alto potencial geológico como Sudamérica.
La urgencia es concreta: el avance de la energía solar, eólica y la electromovilidad impulsará el consumo de cobre de manera significativa en los próximos años. Sin nuevos descubrimientos que alimenten el pipeline productivo, la brecha entre oferta y demanda seguirá ampliándose.
Tecnología para explorar más profundo
Rivera también destacó el rol de la innovación tecnológica como habilitador clave de la exploración. Herramientas como la geofísica avanzada y el uso de drones permiten relevar terreno a mayor profundidad, optimizar recursos y mejorar la eficiencia en la identificación de depósitos ocultos que no son detectables con métodos convencionales.
Estos avances resultan especialmente relevantes en una etapa donde los yacimientos superficiales ya fueron en su mayoría descubiertos y el desafío se traslada hacia zonas más complejas y profundas del subsuelo andino.