El informe de la Agencia Internacional de la Energía revela que las emisiones del sector energético alcanzaron un nuevo máximo cercano a las 38.400 millones de toneladas. Aunque el crecimiento se desaceleró, factores climáticos y el mayor uso de gas sostuvieron la suba.
Las emisiones globales de dióxido de carbono vinculadas a la energía volvieron a aumentar en 2025 y alcanzaron un nuevo máximo histórico de casi 38.400 millones de toneladas, según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía.
El incremento fue de aproximadamente 145 millones de toneladas, lo que representa una suba del 0,4% interanual, la tasa más baja desde 2021. Aun así, el nivel actual se ubica cerca de un 5% por encima de los registros previos a la pandemia, en 2019.
Este avance se dio en paralelo a concentraciones récord de CO₂ en la atmósfera, que alcanzaron unas 427 partes por millón, alrededor de un 50% más que en la era preindustrial.
Se consolida el desacople entre crecimiento económico y emisiones
Uno de los datos destacados del informe es que el aumento de las emisiones fue inferior al crecimiento de la economía global, que se expandió alrededor de un 3,1% en 2025.
Este fenómeno refleja una tendencia de desacople entre actividad económica y emisiones, impulsada por mejoras en eficiencia energética y la expansión de tecnologías de bajas emisiones, aunque todavía insuficiente para revertir la tendencia global.
Por primera vez en casi tres décadas, las economías desarrolladas registraron un crecimiento de emisiones superior al de los países emergentes.
En 2025, las emisiones en las economías avanzadas aumentaron un 0,5%, mientras que en las economías emergentes y en desarrollo el incremento fue más moderado, del 0,3%.
Este cambio se explica en gran parte por factores climáticos: inviernos más fríos en países desarrollados impulsaron la demanda de calefacción y el consumo de gas natural, mientras que temperaturas más suaves en regiones emergentes redujeron el uso de electricidad y carbón.
China e India moderan el crecimiento global
El comportamiento de las principales economías emergentes también fue determinante.
En China, las emisiones se redujeron alrededor de un 0,5%, impulsadas por una mayor generación de energía limpia y una desaceleración en sectores intensivos como el acero y el cemento.
En India, las emisiones también cayeron, en gran medida por condiciones climáticas favorables —como un monzón más temprano y fuerte— y por la expansión sostenida de las energías renovables.
Sin embargo, en el resto de los mercados emergentes las emisiones crecieron un 1,1%, aunque a un ritmo inferior al promedio de los últimos años.
El principal responsable del crecimiento de las emisiones en 2025 fue el gas natural, que explicó casi la mitad del incremento total.
De los 185 millones de toneladas adicionales de CO₂ provenientes de la combustión de combustibles, el gas aportó cerca de 85 millones, seguido por el petróleo con 60 millones.
El carbón, en tanto, mostró una virtual estabilización, con un aumento marginal de 25 millones de toneladas, muy por debajo del incremento registrado el año anterior.
El informe destaca que los factores climáticos tuvieron un impacto determinante en el comportamiento energético global.
El año 2025 fue el tercero más cálido registrado, con una fuerte variabilidad en temperaturas y precipitaciones que afectó tanto la demanda como la oferta de energía. Invierno más frío en economías avanzadas → mayor consumo de gas para calefacción; Menor demanda de refrigeración en países emergentes → menor uso de electricidad y carbón; Sequías en Europa y América Latina → menor generación hidroeléctrica
En total, estos factores explicaron un aumento neto de unas 90 millones de toneladas de CO₂, aproximadamente la mitad del incremento anual.
A pesar del aumento de emisiones, el avance de las energías limpias y tecnologías de electrificación evitó un crecimiento mucho mayor. Según la Agencia Internacional de la Energía, el despliegue de energía solar, eólica, nuclear, vehículos eléctricos y bombas de calor evitó la emisión de aproximadamente 3 gigatoneladas de CO₂ en 2025.
Esto equivale a cerca del 8% de las emisiones globales del sector energético.
La energía solar fue la principal contribuyente, con 1,5 gigatoneladas evitadas, seguida por la eólica con 1,1 gigatoneladas.
En conjunto, estas tecnologías reemplazaron una porción significativa del consumo de combustibles fósiles, equivalente a cerca del 7% de la demanda energética global.
Un equilibrio frágil entre transición y demanda energética
El informe deja en evidencia que la transición energética avanza, pero aún convive con una demanda creciente de energía que sigue dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles.
Si bien el crecimiento de las emisiones se desacelera y se observan señales de cambio estructural, factores coyunturales —como el clima o la volatilidad de los mercados energéticos— continúan condicionando el ritmo de reducción de emisiones.
En síntesis, 2025 marca un nuevo récord de emisiones globales, pero también muestra avances en eficiencia y transición energética.
El desafío hacia adelante será acelerar el despliegue de tecnologías limpias y reducir la dependencia de los combustibles fósiles en un contexto de creciente demanda energética global y mayor exposición a eventos climáticos extremos.