El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, detalló los ejes del programa económico del gobierno de José Antonio Kast, que combina reconstrucción tras incendios, incentivos fiscales y medidas para reactivar la economía.
El gobierno de Chile avanza con su ambicioso Plan de Reconstrucción Nacional, una iniciativa que busca impulsar la recuperación económica y social del país tras los recientes incendios forestales, al tiempo que apunta a reactivar la inversión y el empleo.
En ese marco, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, detalló los principales pilares del proyecto impulsado por la administración del presidente José Antonio Kast, que contempla tanto medidas de emergencia como reformas estructurales.
Uno de los ejes centrales del plan es la reconstrucción de las zonas afectadas por incendios en regiones como Ñuble, Biobío y Valparaíso. Para ello, el proyecto prevé una inversión de alrededor de 400 mil millones de pesos (unos US$ 450 millones).
El financiamiento se apoyará en mecanismos voluntarios y extraordinarios, entre ellos incentivos a la repatriación de capitales, reducción de impuestos a donaciones y la declaración de activos en el exterior.
El plan forma parte de una estrategia más amplia orientada a recuperar el crecimiento económico. Entre las principales medidas se incluyen incentivos al empleo formal, agilización de permisos de inversión y estímulos a sectores clave como la construcción.
También se contempla la eliminación transitoria del IVA a la venta de viviendas nuevas, con el objetivo de dinamizar el mercado inmobiliario y acelerar la reconstrucción habitacional.
A nivel macroeconómico, la iniciativa integra cerca de 40 medidas destinadas a mejorar la competitividad, simplificar regulaciones y atraer inversión privada.
Uno de los puntos más relevantes —y también más debatidos— es la reducción del impuesto corporativo, considerado el “corazón” del plan económico. La propuesta busca bajar la carga tributaria a las empresas para estimular la inversión y la generación de empleo.
El gobierno sostiene que este enfoque permitirá beneficiar a la clase media y reactivar la economía, mientras que sectores de la oposición cuestionan su impacto fiscal y distributivo.
El Plan de Reconstrucción Nacional ya generó un fuerte debate político en Chile. Mientras el Ejecutivo lo presenta como una hoja de ruta integral para salir del estancamiento económico, la oposición lo califica como una reforma tributaria encubierta que podría aumentar la desigualdad.
La iniciativa deberá ahora atravesar el Congreso, donde el oficialismo necesitará construir consensos para avanzar con una agenda que combina urgencias sociales con reformas estructurales de largo plazo.