Mientras EE.UU. y Rusia lideran la producción global, el potencial no convencional argentino comienza a trazar un camino para transformar al país en un jugador clave de la exportación de GNL. Los nuevos escenarios proyectados hasta 2030 marcan un punto de inflexión.
El mapa mundial de los grandes productores de gas natural es un tablero que está en constante reconfiguración. Según los rankings globales, el dominio sigue siendo ejercido por potencias como Estados Unidos, Rusia, Irán y China, países que aprovechan escalas masivas y décadas de desarrollo infraestructural. Sin embargo, en el hemisferio sur, Argentina está protagonizando un cambio de narrativa: ha pasado de la escasez estructural a la proyección de un superávit exportable que le permitiría, en el mediano plazo, integrarse con mayor peso en el mercado global.
El pasado y el presente: Del declive al récord
La trayectoria de la producción gasífera argentina ha sido una historia de resiliencia. Tras el declive que se profundizó a partir de 2004 —producto de la contracción de precios internos tras la salida de la convertibilidad—, la industria logró una reversión histórica.
La combinación del "Plan Gas", políticas de incentivos y, fundamentalmente, la explotación masiva de Vaca Muerta, fueron los motores que permitieron revertir la caída. Este esfuerzo se tradujo en una realidad técnica contundente: en julio de 2025, la producción alcanzó un nuevo récord histórico de 161 MMm3/d.
La hoja de ruta de la CEPH
El desafío ahora es cómo transportar y exportar ese potencial. Según los informes del Centro de Estudios para la Producción de Hidrocarburos (CEPH), el país se encuentra ante tres escenarios posibles, siendo el moderado la base mínima para el crecimiento exportador.
El Escenario Moderado: Exportación y licuefacción
Bajo este esquema, el crecimiento se apalanca en dos frentes clave:
Exportación de GNL: Se proyecta el inicio de exportaciones con 2,45 MTPA (millones de toneladas anuales) desde septiembre de 2027, escalando a 5,95 MTPA en septiembre de 2028.
Logística interna: Se prevé la ampliación de la capacidad de transporte de TGS (+14 MMm3/día) para 2027, el gasoducto dedicado a las terminales licuefactoras en el Golfo San Matías (27 MMm3/día para 2028) y la ampliación Tratayén – La Carlota en 2030 (+20 MMm3/d); Mercado Regional: Una expansión constante que sumará 10 MMm3/d adicionales de exportación desde 2030.
Escenarios Expansivo y Acelerado
Si la demanda y las condiciones de inversión logran profundizarse, la CEPH plantea un salto de escala mayor, donde la infraestructura de transporte se anticipa: Adelanto de obras: La ampliación Tratayén – La Carlota se adelantaría a enero de 2028; Salto exportador: Se proyecta sumar 12 MTPA de exportación de GNL desde julio de 2029, con otros 6 MTPA adicionales desde julio de 2030, posicionando al país con una capacidad de exportación total significativamente superior a la del escenario base.
Hacia una nueva escala global
Para que Argentina logre escalar posiciones en el Visual Capitalist Ranking de los mayores productores, la clave no reside únicamente en la capacidad del subsuelo —que ya ha demostrado ser de clase mundial en Vaca Muerta—, sino en la velocidad de ejecución de la infraestructura.
La transición hacia los proyectos de GNL representa el puente definitivo para que el gas argentino deje de ser un insumo predominantemente doméstico o regional y pase a ser una commodity global. Con el calendario de obras y exportaciones ya definido en los escenarios técnicos, el país se prepara para convertir su abundante recurso geológico en divisas y participación estratégica en el mercado energético internacional.
