El sector hidrocarburífero ya aporta más de US$ 7.800 millones de superávit en Argentina
Un informe del CEPH revela que el país tiene recursos para más de un siglo de petróleo y dos de gas, y podría consolidarse como proveedor global de energía si logra sostener inversiones y estabilidad macroeconómica
La Argentina atraviesa un punto de inflexión energético. Luego de décadas marcadas por el declino productivo, el país no solo logró revertir la tendencia, sino que ahora proyecta un salto estructural que podría transformar su matriz económica, generar divisas a gran escala y posicionarlo como exportador global de hidrocarburos.
Así lo plantea el último informe sobre la “Potencialidad del sector hidrocarburífero” elaborado por el CEPH, que traza un diagnóstico histórico y proyecta tres escenarios de crecimiento hacia 2035.
Durante más de una década, la producción de petróleo y gas en la Argentina mostró una tendencia descendente. Factores como el desacople de precios locales respecto al mercado internacional, el congelamiento tarifario y el agotamiento de yacimientos convencionales generaron una fuerte contracción del sector.
Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar a partir de la irrupción del desarrollo no convencional en Vaca Muerta y la recomposición de incentivos.
El resultado es contundente, la producción de petróleo alcanzó un récord histórico en enero de 2026 con 890.000 barriles diarios y la producción de gas llegó a su máximo en julio de 2025 con 161 millones de m³ diarios
Este crecimiento no solo permitió recuperar niveles de actividad, sino también modificar el frente externo.
De déficit crónico a superávit energético
Uno de los cambios más significativos del sector es su impacto en la balanza comercial. Durante años, la Argentina enfrentó un déficit energético estructural que presionaba sobre las reservas.
Hoy, el panorama es completamente distinto: 2022: déficit de USD 4.300 millones; 2024: superávit de USD 5.730 millones; 2025: superávit de USD 7.829 millones
En apenas tres años, el sector aportó más de USD 12.000 millones adicionales en divisas, impulsado por mayores exportaciones y menor necesidad de importaciones.
Este cambio convierte a la energía en uno de los principales motores de generación de dólares de la economía.
El peso fiscal: subsidios en retroceso
El informe también pone el foco en el impacto fiscal del sector. Entre 2011 y 2025, los subsidios energéticos superaron los USD 146.000 millones, con un promedio de 1,7% del PBI en la última década.
Sin embargo, la tendencia comenzó a revertirse porque en 2025, los subsidios cayeron a USD 3.999 millones y representaron apenas 0,6% del PBI
La mejora responde a la mayor producción local y a la reducción del costo de abastecimiento energético.
Un potencial histórico: energía para exportar por décadas. El dato más relevante del documento es el potencial de largo plazo. El petróleo: recursos para más de 100 años de consumo interno mientras que el Gas natural tiene recursos para más de 200 años
Por primera vez, la Argentina no solo podría autoabastecerse, sino también convertirse en una plataforma exportadora de escala global.
Pero el informe advierte: este potencial no se materializará sin condiciones adecuadas.
La clave: inversión, reglas claras y competitividad
El CEPH señala que el desarrollo pleno del sector dependerá de tres factores centrales: Precios alineados con el mercado internacional; Estabilidad macroeconómica; Un marco regulatorio que incentive inversiones
También subraya la necesidad de mejorar la competitividad y avanzar en medidas concretas como la Extensión del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) al sector hidrocarburífero, una Reducción de la carga fiscal y la eliminación de retenciones a las exportaciones
El documento plantea tres posibles escenarios hacia 2035 para lograr el boom exportador:
Escenario moderado
+Crecimiento sostenido pero gradual
+Expansión de exportaciones regionales
+Desarrollo inicial del GNL
+Infraestructura en expansión (oleoductos y gasoductos)
Escenario expansivo
+Mayor ritmo de perforación en shale oil (+11% anual)
+Fuerte desarrollo del GNL
+Hasta 24 millones de toneladas anuales de capacidad de licuefacción
+Aumento significativo de exportaciones
Escenario acelerado
+ Máxima expansión productiva en el corto plazo
+Rápida escalada de exportaciones
+Consolidación de Argentina como proveedor energético global
En todos los casos, el desarrollo de infraestructura —como oleoductos y terminales de GNL en el Atlántico— será clave.
El informe introduce un elemento estratégico: la transición energética global. Aunque el mundo avanza hacia energías más limpias, este proceso abre una ventana de oportunidad limitada para países con grandes recursos fósiles.
Argentina podría capitalizar esta coyuntura si acelera inversiones en el corto y mediano plazo.
El rol del sector en la economía que viene
La conclusión del CEPH es clara: un sector hidrocarburífero en expansión puede convertirse en el pilar de un nuevo ciclo económico.
Los beneficios potenciales incluyen un mayor superávit comercial y cambiario, una reducción del déficit fiscal, la generación de empleo en provincias productoras y la integración al mercado energético global
Pero el mensaje también es contundente: sin estabilidad macroeconómica, reglas claras y competitividad, el potencial podría diluirse.