Tierra del Fuego puso en marcha un nuevo esquema para la actividad hidrocarburífera, con el objetivo de recuperar la producción, sostener el empleo y reconfigurar el desarrollo energético local tras la salida de YPF de sus operaciones en la jurisdicción.
La iniciativa marca el inicio de una nueva etapa para el sector, basada en un modelo que combina participación estatal y capital privado, con la incorporación de un nuevo operador y un plan de intervención inmediata sobre las áreas en producción.
El esquema contempla un acuerdo entre la empresa estatal Terra Ignis Energía y la firma privada Velitec, que permitirá garantizar la continuidad operativa mientras se avanza en la conformación de una Unión Transitoria de Empresas (UTE).
La ministra de Energía provincial, Gabriela Castillo, destacó que este proceso busca asegurar una transición ordenada tras la salida de YPF, evitando impactos en la producción y en la cadena de valor. En ese sentido, remarcó que existe un trabajo coordinado entre las compañías salientes y entrantes para sostener el nivel de actividad y el vínculo con las contratistas.
Uno de los ejes centrales del nuevo plan será la recuperación de la producción en los yacimientos actualmente en operación. Para ello, se prevé una intervención técnica intensiva durante los próximos 60 días, con la incorporación de equipos especializados para optimizar el rendimiento de los pozos.
“Se inicia una nueva etapa para recuperar la producción hidrocarburífera”, afirmó Castillo, quien subrayó que la estrategia prioriza consolidar las áreas existentes antes de avanzar en nuevas expansiones.
La salida de YPF marca un punto de inflexión para la industria hidrocarburífera fueguina, que ahora busca reposicionarse con un esquema más flexible y orientado a atraer inversiones.
En este contexto, el Gobierno provincial apuesta a fortalecer la actividad como motor económico, combinando gestión estatal con participación privada y enfocándose en la eficiencia operativa de los yacimientos.
El nuevo modelo también pone el acento en la estabilidad laboral, con el objetivo de sostener el empleo en un sector clave para la economía local y garantizar la continuidad de las operaciones durante la transición.
Con este rediseño, Tierra del Fuego busca consolidar un nuevo ciclo en su industria energética, apoyado en la recuperación productiva, la atracción de inversiones y una mayor articulación entre el sector público y privado.
El desafío, hacia adelante, será traducir este nuevo esquema en resultados concretos: aumento de la producción, estabilidad para los trabajadores y un posicionamiento más competitivo dentro del mapa energético argentino.