La importación de gas natural licuado (GNL) en Argentina entra en una nueva etapa: el Estado busca retirarse de la operatoria y transferirla al sector privado, en un proceso en el que Naturgy y Trafigura aparecen como principales candidatos.
El mercado de importación de gas natural licuado (GNL) en Argentina atraviesa un punto de inflexión. En el marco de la estrategia oficial de desregulación y retiro del Estado de actividades comerciales, el Gobierno avanza en la transferencia de esta operatoria al sector privado, con la estatal Enarsa dejando de cumplir su rol histórico como intermediaria en la compra de cargamentos.
El proceso dio un paso clave con la recepción de dos ofertas técnicas en la licitación impulsada por la Secretaría de Energía, que busca seleccionar un “agregador-comercializador” encargado de importar y vender el gas durante el invierno.
Según fuentes del sector, las compañías que lideran la disputa son Naturgy y Trafigura, dos jugadores globales con perfiles complementarios: la primera con fuerte presencia en distribución de gas en Argentina, y la segunda con un posicionamiento destacado en trading y logística energética.
Hasta ahora, Enarsa centralizaba la compra de GNL y absorbía buena parte del riesgo a través de subsidios, en un esquema que buscaba garantizar el abastecimiento durante los picos de demanda invernal. Con el nuevo modelo, ese riesgo será trasladado al sector privado, que deberá gestionar tanto la adquisición de cargamentos como su financiamiento y comercialización.
Un negocio estratégico para el sistema energético
La importación de GNL resulta clave para cubrir el déficit estacional de gas en Argentina. Cada invierno, el país requiere entre 15 y 25 cargamentos que arriban en buques metaneros y son regasificados —principalmente en la terminal de Escobar— para su inyección al sistema.
Se trata de una operatoria altamente sensible: decisiones sobre el momento de compra, precios internacionales y logística pueden implicar diferencias de millones de dólares en el costo final del sistema energético.
En ese contexto, el proceso licitatorio también se desarrolla en un escenario internacional complejo, con fuerte volatilidad en los precios del gas, que en los últimos meses registraron subas significativas impulsadas por tensiones geopolíticas.
Cronograma y definición inminente
El calendario oficial prevé la apertura de las ofertas económicas en los próximos días y la adjudicación hacia mediados de abril, con el objetivo de que el nuevo operador esté definido antes del inicio del invierno.
En paralelo, la licitación del GNL se enmarca en un proceso más amplio de reformas en el sector energético, que incluye también la venta de activos como la transportista eléctrica Transener y la reducción del rol estatal en distintos segmentos de la cadena.
Menor dependencia, pero aún necesaria
Si bien la necesidad de importar GNL tenderá a disminuir en los próximos años —producto del crecimiento de la producción en Vaca Muerta y de la ampliación de la infraestructura de transporte—, en el corto plazo el abastecimiento invernal seguirá dependiendo de estos cargamentos.
En este escenario, la definición de quién operará el negocio no solo impactará en los costos del sistema, sino también en la eficiencia del abastecimiento y en el esquema de subsidios energéticos.