Los precios del petróleo registraron este miércoles caídas significativas del 5,3%, con el crudo WTI cotizando en 87,46 dólares el barril (-4,89 $) y el Brent en 94,92 dólares (-5,31 $), en medio de crecientes amenazas cruzadas entre Washington y Teherán sobre instalaciones energéticas en Oriente Medio. El retroceso se produce pese a que Goldman Sachs elevó sus previsiones de precio para 2026, reflejando la extrema volatilidad que caracteriza esta crisis geopolítica.
El banco estadounidense revisó el pasado 22 de marzo su pronóstico para el Brent a 85 dólares por barril de promedio en 2026 (desde 77 $) y el WTI a 79 dólares (desde 72 $), citando disrupciones prolongadas en el estrecho de Ormuz. Los analistas de Goldman advierten que "en escenarios más extremos donde los flujos de Ormuz permanezcan severamente restringidos por más tiempo, los precios diarios del Brent probablemente superarían su récord de 2008" de 143,95 dólares.
En un escenario severamente adverso, Goldman proyecta que el Brent podría alcanzar 115 dólares a finales de 2026, mientras que en condiciones de conflicto más prolongado, los precios podrían superar los máximos históricos de 2008. "Los riesgos de precios del petróleo permanecen sesgados al alza tanto en el corto plazo como hacia 2027. La persistencia de varios choques de suministro grandes del pasado destaca la posibilidad de que los precios del petróleo puedan permanecer por encima de 100 $ por barril", señalaron los analistas del banco en su informe.
La crisis se intensificó tras el ultimátum de 48 horas emitido por el presidente Trump el 21 de marzo, amenazando con la "obliteración" de las plantas eléctricas iraníes si Teherán no reabre completamente el estrecho. Irán respondió amenazando con atacar la infraestructura energética y de desalinización de agua de los aliados estadounidenses en el Golfo Pérsico e Israel.
El estrecho de Ormuz, que maneja aproximadamente el 20% de los flujos globales de petróleo y gas natural licuado, permanece parcialmente bloqueado desde los ataques iraníes del 19 de marzo a instalaciones energéticas regionales, que llevaron al Brent a superar los 119 dólares. Los analistas estiman una pérdida de suministro que alcanzará un pico de 17 millones de barriles diarios, equivalente a la producción total de Irán.
La situación en Irak añade presión adicional, tras declarar fuerza mayor en campos petroleros desarrollados por compañías extranjeras, con la producción de Basra Oil Company reducida a 900.000 barriles diarios desde 3,3 millones.
Impacto macroeconómico
Gregory Daco, economista jefe de EY-Parthenon, advirtió el 24 de marzo que "las disrupciones a los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz se espera que tengan un impacto más amplio y persistente en los mercados energéticos globales y las perspectivas macroeconómicas que un shock de suministro típico". La firma elevó su previsión de inflación PCE de EE.UU. al 2,9% interanual para el cuarto trimestre y situó la probabilidad de recesión en el 40%.
Los mercados financieros reflejan la incertidumbre: inversores extranjeros retiraron aproximadamente 50.000 millones de dólares de acciones asiáticas debido al aumento de los precios del petróleo.